LAS DIVISIONES EN EL PARTIDO SYRIZA FORZARON LA SALIDA DEL PRIMER MINISTRO GRIEGO

Tsipras renunció y convocó a elecciones para buscar consenso en las urnas

Tras recibir el primer tramo del préstamo y pagar deuda al BCE, pidió que la población exprese si su gobierno negoció bien con los acreedores. Encabeza la intención de voto

Tras siete agitados meses al frente del gobierno griego, Alexis Tsipras disipó las dudas y renunció ayer a su cargo con un pedido para celebrar elecciones anticipadas, en un arriesgado movimiento político con el que buscará en las urnas el consenso para implementar las reformas acordadas con sus acreedores europeos y minimizar a la disidencia dentro de su partido Syriza que votó en el Parlamento contra las medidas de ajuste.

Tsipras hizo el anuncio en un mensaje televisivo el mismo día en que el país recibió el primer tramo de 26.000 millones de euros -de un nuevo paquete de ayuda que ronda los 86.000 millones de euros, el tercero que consigue Grecia-, y de los cuales utilizó inmediatamente más de 10.000 millones para saldar una deuda con el Banco Central Europeo (BCE) y pagar un préstamo puente que había obtenido en julio en medio de las agónicas negociaciones con Europa para evitar la salida del euro.

"Mi mandato del 25 de enero ha vencido. Ahora el pueblo debe pronunciarse. Ustedes con su voto decidirán si negociamos bien o no", les dijo el ex premier a los griegos, que según los medios locales irán a las urnas el 20 o 27 de septiembre. Tsipras está convencido de que el giro radical que dio en política económica al aceptar las duras condiciones de austeridad impuestas por Europa y el FMI a cambio del nuevo rescate fue el único camino para mantenerse en la zona euro.

El líder de izquierda de 41 años que rompió el bipartidismo en Grecia con la promesa de terminar con las políticas de austeridad que impusieron dos rescates sucesivos desde 2010, intentará capitalizar su popularidad antes que el efecto de los recortes de pensiones y subas impositivas se sientan con más fuerza en un país donde un cuarto de la población no tiene empleo y no existen perspectivas de crecimiento.

Los últimos sondeos publicados colocan a Syriza a la cabeza de las preferencias electorales, con el 34% (frente al 36% que obtuvo en enero), aunque no está claro que obtenga la mayoría absoluta en el Parlamento, lo que lo obligaría a gobernar de nuevo en coalición. Pero los griegos tampoco parecen dispuestos a favorecer a la derechista Nueva Democracia ni al socialista PASOK, partidos tradicionales a los que acusan de todos sus males.

La decisión de abandonar el gobierno se afianzó a medida que crecía la rebelión dentro de Syriza. El viernes más de un tercio de sus 149 diputados votaron contra medidas de ajuste, que se aprobaron finalmente con el respaldo de sus socios, los derechistas de Anel y opositores. El líder de los rebeldes, Panagiotis Lafazanis, señaló que Grecia no deber pagar sus deudas y volver a acuñar el dracma. El cisma había comenzado cuando Tsipras le dio la espalda al referéndum del 5 de julio en el que 62% de la población rechazó el acuerdo con el Eurogrupo.

Las reacciones europeas a la renuncia reflejaron cierto temor con el futuro del plan de gobierno. "Es crucial que Grecia mantenga sus compromisos en la zona euro. Espero que las nuevas elecciones conducirán a un mayor apoyo del Parlamento griego", dijo el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Gerda Hasselfeldt, jefa de la Unión Socialcristiana de Baviera en el Parlamento alemán advirtió que "un nuevo gobierno debe cumplir con las reformas pactadas (porque) en caso contrario no se le pagarán los créditos". La CSU integra la coalición de la jefa de gobierno Angela Merkel.

La Bolsa de Atenas cerró ayer con pérdidas de 3,5% ante la perspectiva de dimisión del premier, acentuando la tendencia, que arroja una caída de más de 30% desde febrero. La renuncia que Tsipras formalizó ante el presidente Prokopis Pavlópulos pone en marcha la maquinara constitucional por la cual el jefe de Estado encargará formar gobierno consecutivamente a los tres partidos más votados en la última elección, y ante el probable fracaso de esa instancia, dará lugar a un gobierno de transición dirigido por una autoridad judicial de alguno de los tres máximos tribunales superiores del país hasta la cita electoral. Ayer se especulaba que el nombramiento recaerá sobre Vasilikí Thanou, presidenta del Tribunal Supremo y de la Comisión Electoral.

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