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Trump y Sanders le ponen pimienta al inicio de las primarias en Estados Unidos

Los candidatos anti establishment sacuden el escenario. Hillary Clinton sigue como favorita en el oficialismo y Ted Cruz quiere dar pelea entre los conservadores

Bernie Sanders amenaza a Hillary Clinton

Bernie Sanders amenaza a Hillary Clinton

La carrera presidencial en Estados Unidos se inicia hoy en Iowa, un estado rural y mayoritariamente de blancos del centro norte del país que funciona como un test para los aspirantes a la Casa Blanca, que este año disputan con más chances el excéntrico, arrogante y recién llegado a la política Donald Trump y la ex primera dama símbolo de un linaje político, Hillary Clinton, ambos multimillonarios.

Iowa tiene menos de 400.000 electores, que decidirán su apoyo a los precandidatos demócratas y republicanos en "caucus" o asambleas en gimnasios, escuelas e iglesias, en algunos casos a mano alzada, un método que se repite en otros estados -aunque en la mayoría se utiliza el voto en urnas-, y del que surgen los delegados que participarán en julio de las convenciones partidarias que ungirán a los candidatos que disputarán el sillón presidencial el próximo 8 de noviembre.

Trump, el candidato más imprevisto para el establishment republicano, que aún no le dio su bendición, cosecha un 28% de intenciones de votos en Iowa y supera por cinco puntos al senador de Texas Ted Cruz, ultraconservador, también enfrentado al ala tradicional del partido, pero que viene consolidando el apoyo de los religiosos de derecha, tanto evangélicos como cristianos, un aval importante para la elección. Los números son de la encuesta que publica Des Moines Register, el principal diario de Iowa.

Detrás, lejos, está el senador por Florida de origen cubano Marcos Rubio, que reúne multitudes y aspira a colocarse en tercer puesto para mantenerse en carrera. Los republicanos de perfil tradicional lo ven como opción en una interna en la que perdió terreno Jeb Bush, ex gobernador de Florida e hijo y hermano de ex presidentes, que era el favorito para la contienda con Hillary antes de la selección de postulantes y el ingreso de Trump con sus disparatadas diatribas en contra de musulmanes e inmigrantes ilegales.

Del lado demócrata, Hillary quiere lograr la hazaña de ganar la primaria que abre el año electoral, que en 2008 perdió frente al entonces senador Obama, pero el sondeo citado indica que escasos tres puntos la separan de Bernie Sanders, el senador socialista por Vermont de 74 años que seduce a los jóvenes con sus denuncias contra Wall Street y el sistema político.

Un ejército de voluntarios de Sanders trabajó a destajo el fin de semana movilizando a los jóvenes a votar para destronar a Hillary, que unió a su marido, el ex presidente Bill Clinton, y a su hija Chelsea a los actos finales de campaña. La ex secretaria de Estado tiene el respaldo del establishment de su partido, mucho financiamiento y pide a los votantes apoyar su experiencia frente a la novedad que representa Sanders.

Sanders arrancó la campaña en Iowa casi 60 puntos detrás de su rival y hoy le pisa los talones, un desempeño que parece empujado por la desconfianza de los electores hacia los políticos tradicionales aunque los analistas no tienen claro si perdurará en el largo proceso electoral. Incluso porque Hillary cuenta con el crucial voto de los latinos.

Lo mismo sucede con Trump, visto desde el inicio como un outsider que caería antes de la línea de largada, pero que los pronósticos electorales hicieron que se lo tomara en serio.

La disputa sigue en New Hamsphire el 9 de febrero. El 1 de marzo será el super martes, cuando se votará en 14 estados, entre ellos Texas, Virginia, Vermont y Arkansas, lo que perfilará con más claridad el posicionamiento de los candidatos. El proceso concluye el 14 de junio en el Distrito de Columbia, lo que da pie a las convenciones de los republicanos en Cleveland y los demócratas en Filadelfia durante la segunda quincena de julio.