Trump viaja a California para ver los ocho prototipos del muro con México

Cuatro son de hormigón y otros cuatro, de distintos materiales. Entre otras cosas, deben comprobar que las paredes no se pueden escalar ni pasar por debajo y que sean resistentes a intentos para derribarlos. El mandatario tendrá la última palabra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegará mañana por primera vez desde que asumió al estado de California -al que demandó hace una semana- con el objetivo central de evaluar en persona ocho prototipos de muro fronterizo que pretende levantar entre su país y México, un conflicto clave de su política migratoria.

El mandatario republicano aterrizará mañana en la base aérea de Miramar y desde allí se desplazará a la zona fronteriza de Otay, cerca de San Diego, donde están los prototipos, cuatro de hormigón y cuatro de otros materiales, construidos por seis empresas estadounidenses con un costo de 20 millones de dólares.

Las polémicas paredes divisorias deben demostrarse resistentes a ser escaladas, a que los inmigrantes excaven debajo de ellas y a los intentos para derribarlos.

Luego de una inspección, Trump decidirá su mejor opción para cerrar la frontera con México, una idea que costará u$s 21.000 millones y que no tiene la aprobación del Congreso. Son 3144 kilómetros de muro que arrancaran en la localidad texana de Brownsville y terminarán en el Océano Pacífico.

Una recepción difícil

Trump, ya se convirtió en el presidente que más tiempo tardó en visitar California desde su investidura, llegará mañana a un estado que es bastión demócrata en medio de protestas contra el muro y su política migratoria.

La población hispana de California es muy fuerte. De sus 39 millones de habitantes, unos 15 millones son latinos, cerca del 39% y, según estima las autoridades, viven 2,3 millones de indocumentados.

A este panorama adverso para el presidente que tiene como eje de su política migratoria echar a los indocumentados y no permitir la entrada de extranjeros de determinados países, se suman dos tensiones más: por un lado, con las autoridades estatales a las que Trump demandó hace una semana por haberse convertido en ‘santuario‘ para indocumentados por sus políticas de protección migratorias; por el otro, con México, luego de que Trump contara que su par Enrique Peña Nieto le había pedido que declarara “que México no pagará por el muro y que él le respondió “¿Estás loco? No haré una declaración de ese tipo .

El muro que ya está

Si bien la construcción del muro es una obsesión de Trump desde sus épocas de campaña, fue el demócrata Bill Clinton (1993-2001) quien comenzó a sellar la frontera.

Actualmente hay unos 1130 kilómetros cerrados con, entre otras cosas, verjas y vallas de metal como la de Otay, que, oxidada y con pintadas en el lado mexicano, no alcanza los tres metros de altura, un lugar que la gente conoce como “la línea .

Fuente: agencias

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