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Trump reduce regulaciones ambientales para impulsar a petroleras y automotrices

A puro decreto, avanza con la eliminación de normas que considera negativas para los negocios en Estados Unidos. Toyota anunció un plan de inversiones por u$s 10.000 millones

Trump avaló la construcción de oleoductos rechazados por Obama

Trump avaló la construcción de oleoductos rechazados por Obama

Tras exhortar durante la campaña electoral a las automotrices para que fabriquen vehículos en Estados Unidos, Donald Trump se reunió ayer con los CEOs de Chrysler, Ford y Fiat y aclaró que no se había ensañado con ese sector. Incluso, dijo, lo favoreció: "Estamos dando un gran empujón para que se construyan en EE.UU. plantas de montaje y otras fábricas", señaló el presidente estadounidense.

El empujón, que también alcanzó a la industria petrolera, consiste en prometer la reducción de regulaciones ambientales –que calificó de "innecesarias"– para facilitar la construcción de fábricas en ese país. Agregó que las regulaciones ambientales estaban "fuera de control" y que su gobierno pondrá el foco en aquellas "auténticas regulaciones que signifiquen algo" y eliminará las que considere negativas para los negocios. "Yo soy, en gran medida, un ambientalista.

Creo en él (el ambientalismo), pero está fuera de control", dijo el jefe de la Casa Blanca, en cuya página oficial durante el fin de semana desaparecieron todas las referencias y documentos sobre el cambio climático. "Vamos a hacer el proceso mucho más sencillo para las compañías de automóviles y todo el que quiere hacer negocios en Estados Unidos. Creo que van a ver que pasará de inhóspito a muy hospitalario".

Si bien no participó del encuentro, el mayor fabricante automotor japonés, Toyota Motor Corp, no quiso quedar fuera del beneplácito del presidente de EE.UU. y anunció que invertirá 600 millones de dólares y creará 400 puestos laborales en una planta de montaje en Princeton, Indiana. El anuncio se produce casi tres semanas después de que Trump amenazara a la compañía con un alto arancel si concretaba su plan de fabricar en una planta mexicana los vehículos modelo Corolla para el mercado estadounidense.

En tanto, Trump también impulsó al sector petrolero con un decreto para construir los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, cuyas tuberías deberán ser de 50% mínimo de fabricación nacional.

La resistencia de grupos ambientalistas se debe al poder contaminante del petróleo procedente de las arenas bituminosas, cuya producción emite un 17% más de gases de efecto invernadero que la extracción convencional de crudo. El Dakota Access de Energy Transfer Partners LP transportará petróleo desde el Medio Oeste hasta la Costa del Golfo de México estadounidense. La tribu Sioux y activistas sostienen que el proyecto amenaza el agua potable y los sitios de los nativos. El Keystone XL de Transcanada Corp había sido rechazado por la administración Obama en 2015 porque evaluó que socavaría los esfuerzos de EE.UU. por conseguir un acuerdo climático global que fuera un legado ambiental clave.

Trump firmó otro decreto que recorta el tiempo de las evaluaciones de impacto ambiental de proyectos de infraestructura prioritarios, como rutas o puentes. Y mientras la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés) recibe consultas constantemente desde la asunción de Trump, ayer la prensa estadounidense publicó un memorándum por el cual el presidente prohibe a los trabajadores de EPA que informen de sus avances a la prensa o actualicen las redes sociales, a la vez que congela sus contratos y subvenciones. En los últimos años, EPA viene reportando que los fabricantes de automóviles rebasan los estándares de emisiones permitidas de gases de efecto invernadero.