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Trump hace que la campaña gire en torno a la discusión sobre un posible fraude

La OEA anunció que, por primera vez, "observarán" las elecciones. El magnate asegura que 1,8 millones de personas fallecidas figuran como votantes

No hay dudas de que Donald Trump, el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, marcó la agenda de toda la campaña electoral. Siempre con un alto perfil y gracias a su verborragia logró imponer los temas, aunque muchas veces lo hizo muy a pesar suyo. Primero fue la inmigración ilegal y el muro con México, luego el terrorismo y su asociación con la comunidad islámica, más tarde los videos del escándalo con frases agresivas hacia las mujeres. Ahora, la discusión pública en torno del fraude electoral.
En el último debate televisado, frente a su contrincante demócrata Hillary Clinton, volvió a poner en duda el resultado de las próximas elecciones y todo el arco político salió raudamente a contestarle.
Por supuesto, la primera fue su rival. "Es perturbador, está denigrando y rebajando nuestra democracia", dijo.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de "peligrosa" la actitud del candidato "Cuando trata de diseminar en la mente de las personas la legitimidad de nuestras elecciones eso mina nuestra democracia", manifestó.
En la misma línea le respondió el vicepresidente Joseph Biden. Dijo que es una "amenaza" al proceso democrático del país. El escándalo es tal, que incluso la Organización de Estados Americanos anunció que, por primera vez, "observarán" las elecciones en Estados Unidos.
Los argumentos sobre los que el candidato se monta para decir que el sistema electoral está "amañado", pasan por lo la denuncia de fraude en el registro de votantes y por señalar que todos los medios están en su contra.
El magnate asegura que alrededor de 24 millones de votantes registrados hicieron sus registros de manera inexacta, aludiendo a casos de traslados de domicilio o a casos de electores ya fallecidos.
"Más de 1,8 millones de personas fallecidas ahora mismo se enumeran como votantes", dijo.
La Fiscal General, Loretta Lynch, calificó como "especulaciones" las alegaciones de Trump e insistió en que "el sistema electoral estadounidense es seguro".
Pero fiel a su estilo, el candidato redobló la apuesta y dijo en tono desafiante que aceptará el resultado, pero sólo lo hará si "gana" en las elecciones.
Con las encuestas que lo dan como claro perdedor, las declaraciones se parecen más a un manotazo de ahogado de alguien que se prepara para una derrota. Sin embargo, desde su equipo de campaña intentaron bajar el tono: "Está diciendo que hasta que los resultados estén realmente reconocidos, certificados y confirmados, él no va a conceder la elección. Simplemente no sabe qué va a pasar", argumentó su jefa de campaña.