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Trump enfrenta los límites de la estrategia de "pelearse con todos"

Las encuestas lo muestran cada vez más lejos de Hillary, pero el candidato culpa a los medios y los acusa de tergiversar sus dichos. Los "millenials" son los que menos lo apoyan

Donald Trump aún no asumió los límites de su campaña belicosa

Donald Trump aún no asumió los límites de su campaña belicosa

El estilo directo, lleno de exabruptos y declaraciones altisonantes del candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, comenzó a encontrar los límites que le marca la campaña fuera de los límites del partido. Aunque buena parte del establishment republicano se rebeló ya meses atrás, las bases partidarias le dieron su apoyo y lo convirtieron en su postulante. Pero no es lo mismo cuando el mensaje debe llegar a todo el país.

Los sectores que se sienten tocados por los dichos discriminatorios o por los postulados del empresario se multiplican y comienzan a roer sus posibilidades de triunfo. Y no sólo de los grupos de inmigrantes latinos, o las minorías afroamericanas o musulmanas. Las críticas le llueven desde otros sectores que suelen apoyar al partido conservador. Y lo hacen cada vez con más fuerza.

Una de las víctimas favoritas de la retórica belicosa de Trump es la prensa. "No compito contra la deshonesta Hillary Clinton, estoy compitiendo contra la prensa deshonesta", dijo durante el fin de semana apuntando fundamentalmente a The New York Times, Washington Post y la CNN. Pero fue desde el diario financiero Wall Street Jornal donde se cargó de forma virulenta contra el republicano y desde donde se llamó a los republicanos a "toma medidas" para relanzar la campaña o a "dar por perdida la carrera presidencial y centrarse en salvar las elecciones en el Congreso".

En su editorial, el WSJ, de tendencia conservadora y propiedad del magnate Rupert Murdoch, afirmó que "si los republicanos no logran que Trump tome medidas, el partido no tendrá otra opción que dejar de lado al nominado como imposible y centrarse en salvar las elecciones en el Senado y la Cámara de Representantes".

Otro elemento que parece jugarle en contra, sale de las propias bases electorales que lo catapultaron a la candidatura. Es decir, los sectores de trabajadores blancos de áreas industriales que sufrieron en los últimos años la crisis económica. Los sondeos señalan que no vieron con buenos ojos los comentarios que el candidato lanzó sobre los padres de un soldado estadounidense musulmán muerto en Irak y tampoco sus sugerencias a que defienden la compra y tenencia de armas haciendo algo en contra de Clinton.

Además, el hecho de que Hillary haya lanzado su campaña desde una fábrica en la icónica ciudad de Detroit y que haya anunciado su oposición al Tratado de libre comercio Transapacífico hace que esta le dispute electores.

Las encuestas, mientras tanto, amplían cada vez más la brecha a favor de la demócrata. Y muestran que uno de los grupo que menos simpatía tiene por el empresario es de de los "millennials", el grupo más dinámico en las redes sociales.

Sólo un 20% de los menores de 35 años lo apoyan, frente a un 56% para su rival, lo que significa un récord de rechazo juvenil, sólo comparable a la de Nixon en 1972.