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Trump corrigió su decreto migratorio con concesiones para evitar a los jueces

La nueva orden ejecutiva mantiene el veto por 120 días a refugiados y por 90 a visitantes de 6 países de mayoría musulmana. Aunque respetará las visas ya otorgadas

Trump corrigió su decreto migratorio con concesiones para evitar a los jueces

A menos de dos meses de asumir la jefatura de Estado, Trump firmó otro decreto para suspender el ingreso de sirios, libios, somalíes, sudaneses, yemenitas e iraníes a territorio estadounidense, y esta vez lo hizo con los recaudos necesarios de formulación para evitar que lo anule el poder judicial.


Sin embargo, horas después de su rúbrica, los fiscales generales de varios estados norteamericanos evaluaban impugnar la orden ejecutiva ante la justicia, como sucedió con la orden anterior, que fue bloqueada por un tribunal de apelaciones.

A diferencia de la primera versión, ésta excluye a Irak de la lista de suspensión de ingreso a EE.UU. y equipara a los refugiados sirios con los de los otros cinco países, en vez de impedir su ingreso de forma indeterminada.

Los funcionarios del gabinete de Trump cerraron filas tras este nuevo decreto, en una rueda de prensa del secretario de Justicia, Jeff Sessions; Seguridad Nacional, John Kelly; y de Estado, Rex Tillerson, quien afirmó que "la orden ejecutiva firmada por el presidente para proteger al país de la entrada de terroristas extranjeros es una medida vital para fortalecer nuestra seguridad nacional".

Tillerson además elogió al primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, y explicó que Irak es "un aliado importante" en la lucha contra el Estado Islámico (EI).

El decreto permite la entrada de iraquíes mientras el gobierno se compromete a implementar medidas adicionales de seguridad y ejecutar en el "tiempo oportuno" las repatriaciones de sus nacionales con órdenes de expulsión en Estados Unidos.

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional aclaró también que Estados Unidos no aceptará más que 50.000 refugiados en el año fiscal de 2017.

La orden implica que el gobierno estadounidense no emitirá nuevos visados a ciudadanos de los seis países durante estos tres meses, aunque consigna excepciones: Quienes ya tengan la tarjeta de residente permanente ("green card"); aquellos que ya hayan conseguido asilo y las personas con doble nacionalidad que usen un pasaporte de otro país diferente al de las seis naciones con restricciones; y los ciudadanos de esos países musulmanas que tuvieran un visado válido antes del 27 de enero, cuando Trump emitió la primera orden ejecutiva.

Las reacciones al decreto fueron inmediatas, entre ellas la del Comité Nacional del Partido Demócrata que en una nota oficial señaló que "la obsesión de Trump con la discriminación religiosa es asquerosa", y agregó que este nuevo "bloqueo a los musulmanes es tan inconstitucional como el anterior, y no hará que nuestro país sea más seguro".