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Brasil: Temer dijo que hará un “gobierno de salvación nacional” y mantendrá los programas sociales

Tras el apartamiento por 180 días de la presidenta Dilma Rousseff, el vice presidente asumió el mando del vecino país con un mensaje en el que advirtió sobre inminentes “reformas”,  al tiempo que aclaró que éstas no “modificarán los derechos adquiridos” de la gente. Más información: Temer designó a Meirelles como ministro de Economía Tombini seguiría al frente del Banco Central en Brasil Un gabinete de blancos y el primero sin mujeres desde 1982 Quién es Temer y qué medidas tomará en Brasil Dilma denunció un golpe de Estado Cómo continúa el proceso que puede terminar con la destitución de Rousseff​

Brasil: Temer dijo que hará un “gobierno de salvación nacional” y mantendrá los programas sociales

Apareció apenas sonriente, una mueca. Saludó hacia la nada, una y otra vez. Pulcro, acicalado, enarboló sus manitas con la vista perdida en el público que lo miraba en el Planalto, la sede presidencial, donde tomó juramento a sus ministros. Luego, al pronunciar su primer discurso, dio a entender, aunque con mesura en el tono, que los 180 días que, en teoría, debe gobernar podrían llegar a quedarle cortos.

“Es preciso recuperar la credibilidad de Brasil”, dijo Temer, quien advirtió que iniciará un gobierno de “salvación nacional” y que “es urgente pacificar la nación y unificar Brasil”.

El presidente interino insistió, una y otra vez, en la necesidad de avanzar en la “unidad nacional” para afrontar los desafíos que se vienen. Entre esos desafíos se encuentra, claro está, atravesar las nuevas instancias de la crisis política abierta por la salida de Dilma y, como trasfondo, la grave crisis económica que atraviesa el principal socio del Mercosur, con recesión, fuga de divisas y alto desempleo.

“Nadie individualmente tiene las mejores recetas para las reformas que debemos reaalizar”, sentenció Temer, quien convocó al parlamento a una especie de colaboración permanente, casi un cogobierno. “Se necesita una base parlamentaria sólida que nos permita conversar con la clase política y con la sociedad, donde el legislativo y el ejecutivo deben trabajar armoniosamente”.


“Es necesario rescatar la credibilidad de Brasil en el orden internacional, factor necesario para que los empresarios se entusiasmen y retomen sus inversiones”, dijo Temer. El flamante primer mandatario aseguró que se mantendrán los programas sociales, ya que son “proyectos que fueron exitosos y tendrán una continuidad fundamental, no vamos a destruir lo que está hecho”.

Dijo, además, que las reformas que se encaren -que no describió- no modificaran los derechos adquiridos de los ciudadanos brasileños”
Temer se refirió, en este contexto, a la gobernabilidad y advirtió que Brasil vive su más grande crisis económica, con 11 millones de desempleados. “Queremos frenar el proceso de caída libre de la actividad economica”, dijo.

“Mientras más temprano seamos capaces de reequilibrar las cuentas públicas, más rápido se resolverán los problemas”, dijo Temer, quien desde la misma reorganización del Gabinete reivindicó que “ya eliminamos varios ministrerios de la maquina pública”.

Según Temer, quien sólo aludió a Dilma en una sola oportunidad, a quien dijo profesarle respeto institucional, este “no es un momento para celebrar, es para reflexionar, no podemos mirar hacia adelante con los ojos de ayer”.