Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Rousseff busca apoyos a cambio de cargos para sostenerse en el poder

La mandataria de Brasil apuesta a darle los ministerios que dejaría vacante el PMDB a las fuerzas políticas de peso en el Congreso, que en breve decidirán si le siguen leales o no

Debilitada, Rousseff se refugió ayer en un acto con movimientos sociales

Debilitada, Rousseff se refugió ayer en un acto con movimientos sociales

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó a dar una difícil batalla para retomar la iniciativa política tras la deserción de su principal aliado, el partido del vicepresidente Michel Temer, el PMDB, y su gobierno apuesta ahora a sumar al gabinete a representantes de otras fuerzas políticas con peso para frenar el impeachment en su contra en el Congreso.

En un acto con beneficiarios de un emblemático programa de viviendas, del que participaron movimientos sociales vinculados a la izquierda que la respaldan, criticó a sus adversarios y volvió a denunciar que está en marcha un intento de golpe de Estado para desplazarla. Poco antes, se había reunido con Lula da Silva para evaluar la situación.

"El impeachment está inscripto en la Constitución, pero aquí estamos discutiendo un impeachment muy concreto, sin crimen de responsabilidad, y eso se llama golpe", dijo en la ceremonia en Brasilia, rebatiendo los argumentos jurídicos del pedido de destitución que la acusa de haber manipulado las cuentas para ocultar el déficit público. Ratificó, además, que no recortará los programas sociales a pesar de reconocer "dificultades públicas y notorias" en la economía, en un mensaje a su base de apoyo más fiel.

Rousseff pretende crear una agenda positiva para reconstruir la coalición oficialista negociando con varias fuerzas con peso en el Congreso los cargos que deberán dejar los representantes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PDMB) que encabeza Temer, entre ellos seis ministerios.

Ayer la jefa de la cartera de Agricultura, Katia Abreu, ratificó que está dispuesta a continuar, en apoyo explícito a Dilma, a pesar de que la cúpula pemedebista exigió la renuncia de todos sus dirigentes.

En la mira del gobierno está, entre otros, el Partido Progresista (PP, conservador), que con 49 diputados tiene la tercera bancada en la Cámara de Diputados, detrás del PMDB (69) y el Partido de los Trabajadores (PT, 58). Otras siglas de centro y de derecha integran la nómina clave con la que Rousseff pretende alcanzar los 172 votos que necesita para frenar el impeachment si el proceso llega al plenario de Diputados, lo que depende del aval previo de una comisión especial.
El PP y el Partido de la República (40 diputados) anunciaron que decidirán en abril si sostienen al gobierno o votan a favor de la destitución presidencial.

Lo que definan esas agrupaciones, a las que también intenta seducir el Temer, que llegará a la presidencia si Dilma cae, decidirá la suerte del gobierno del PT, con quien el PDMD integró una alianza durante trece años. Pero en los últimos meses se acercó a la oposición socialdemócrata que impulsó el impeachment.

La investigación judicial por corrupción en Petrobras que involucra a todo el arco partidario, aunque golpea con más fuerza al PT, y la recesión económica derribaron la popularidad de la mandataria.
Un 80% de brasileños aseguró que no confía en Dilma y apenas 10% calificó como "óptima o buena" a su gestión, según una encuesta de la Confederación Nacional de Industria divulgada ayer.
Rousseff recibió otra mala noticia al conocerse que el déficit del sector público representó en febrero el 2,11% del PBI, por encima del 1,88% con el que había cerrado 2015.