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Reino Unido inicia el Brexit y abre un período de incertidumbre económica

La primera ministra británica, Theresa May, firmó hoy la carta con la que el Reino Unido solicitará formalmente la retirada del país de la Unión Europea tras el referéndum de junio de 2016.

Reino Unido inicia el Brexit y abre un período de incertidumbre económica

La primera ministra británica Theresa May protagonizará hoy uno de los acontecimientos más relevantes de la historia europea, al pedir oficialmente la salida del Reino Unido de la Unión Europea

Tras más de 40 años de historia que, a pesar de sus tires y aflojes, ha dado como resultado una de las épocas más prósperas y pacíficas de la historia europea, un referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 abrió la puerta a esta separación, para la que ni Europa ni Reino Unido estaban preparadas.

De esta forma, el Reino Unido inicia un incierto camino que, según los defensores del Brexit, le llevará a recuperar el poder que los burócratas de Bruselas habían acaparado durante décadas y a convertirse en una gran potencia con nuevos aliados, más allá de los europeos.

Sus detractores, sin embargo, perciben riesgos económicos, sociales y políticos que pueden acabar convirtiendo al Reino Unido en una "pequeña Inglaterra", ante la posible separación de Escocia e Irlanda del Norte.

Los defensores del Brexit dicen que el Reino Unido recuperará el poder y se convertirá en una gran potencia, mientras que sus detractores ven riesgos económicos, sociales y políticos.

El Parlamento escocés aprobó ayer el primer trámite para volver a celebrar un segundo referéndum de independencia y la primera ministra de la región, Nicola Sturgeon, está decidida a organizarlo antes de que finalicen las negociaciones sobre el Brexit.

Las implicaciones económicas tanto para Reino Unido como para la UE son difíciles de calcular, pero hasta los más optimistas reconocen que las posibilidades de que ambas partes salgan perjudicadas son altas.

Como aseguró un reciente informe de la Cámara de los Comunes, el Brexit puede llevar a "la destrucción mutua asegurada" si no hay un pacto amistoso de separación, utilizando la misma expresión que se usó para definir el efecto que tendría apretar un botón nuclear en la época de la Guerra Fría.

De momento, Bruselas y Londres se enzarzarán en dos años de duras negociaciones, en los que habrá que determinar el marco de los futuros intercambios de bienes, servicios, capital y personas entre ambas partes, que ahora se realizan libremente. Además, habrá que fijar las condiciones económicas del divorcio y el estatus de los expatriados.

En tanto, la mayor parte de los bancos de inversión son poco optimistas con el futuro de Reino Unido fuera de la UE.

Los bancos de inversión ven a Londres con un menor poder de negociación y a la libra con una caída adicional de entre 10% y 15%.

Los analistas de Bank of America Merrill Lynch esperan unas discusiones desequilibradas, con menos poder de negociación en Londres, ya que un 45% de sus exportaciones tienen Europa como destino. Según sus estimaciones, las exportaciones totales de Reino Unido podrían bajar hasta un 25%, mientras que en el caso de la UE, la caída de ventas al mercado británico sería más fácilmente compensada en otros países.

Los analistas de JPMorgan indican que en este escenario, la libra podría sufrir una caída adicional de entre el 10% y el 15%. Sin embargo, si en algo hay consenso entre los especialistas es en pensar que la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa no tendrá marcha atrás, a pesar de que la legislación europea permitiría a los británicos repensar la medida y, finalmente, quedarse en el bloque europeo.

Tanto el Gobierno británico como la Comisión Europea han indicado que una vez que el divorcio esté firmado, es irrevocable.

Solo hay un precedente de un país que decidió dejar la UE. Se trata de Groenlandia, que en los ochenta decidió desmarcarse. Aún así, su discreta salida poco tiene que ver con la tumultuosa marcha de Reino Unido, cuya decisión puede poner en jaque el futuro de la propia Unión Europea.