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Protestas empañaron primer acto público de Temer, que optó por el bajo perfil

Los manifestantes convirtieron el festejo en una jornada de lucha con movilizaciones en Brasilia, San Pablo y Rio. El mandatario recibió el apoyo de sus seguidores

Temer junto a su esposa Marcela en el desfile militar

Temer junto a su esposa Marcela en el desfile militar

Las protestas contra la destitución de Dilma Rousseff, empañaron el primer gran acto público del presidente de Brasil, Michel Temer, desde que asumió el cargo hace una semana. El político conservador encabezó ayer junto a su joven esposa, Marcela Araújo, el desfile del Día de la Independencia, que manifestantes en las principales ciudades del país convirtieron en una "jornada de lucha".

Temer llegó al acto en Brasilia en un automóvil blindado, dejando atrás la tradición de los mandatarios brasileños de desfilar a bordo de un Rolls Royce ‘Silver Wraith’ sin capota donado por la reina Isabel II de Inglaterra en la década del 50, y se presentó sin la banda presidencial. Tuvo que escuchar a cerca de 3.000 personas que gritaban el ya clásico lema "Fuera Temer" y "golpista", aunque también recibió aplausos y consignas favorables de parte del público, que rondaba las 30.000 personas. "Nuestra bandera nunca será roja" y "fuera comunistas", coreaban quienes apoyan el proceso de impeachment que sacó a Dilma.

Las movilizaciones se replicaron en Belo Horizonte, Rio de Janeiro y San Pablo, donde se acoplaron a una tradicional manifestación popular denominada Grito de los excluidos que desde los años noventa utiliza la fecha conmemorativa para reivindicar derechos sociales. Ayer incorporaron a sus consignas el rechazo al gobierno de Temer y el pedido de nuevas elecciones presidenciales.

Desde la destitución de Rousseff, el 31 de agosto, las protestas se multiplicaron y en algunas ocasiones terminaron en disturbios, que derivaron en denuncias, hoy investigadas por la Justicia. Temer puso en marcha un severo ajuste fiscal y enviará al Parlamento una reforma del sistema de jubilaciones, entre otras medidas para enfrentar el déficit que se disparó en los últimos años e intentar revertir la profunda recesión. Aunque persisten los conflictos políticos.

La Corte Suprema deberá pronunciarse sobre las denuncias que recibió contra la decisión del Senado que permitió desdoblar la votación del impeachment, lo que facilitó que Dilma mantenga sus derechos políticos. Lo paradójico es que si el Tribunal avala el pedido y exige que el Congreso vuelva a votar, obligaría a Temer a regresar a su calidad de presidente interino y a Dilma como mandataria suspendida hasta una nueva definición, algo que suena imposible.