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Obama cerró su visita a Cuba con un llamado a la reconciliación y la apertura

El presidente de EE.UU. se reunió con disidentes y elogió su valentía. En un discurso al pueblo cubano defendió los derechos humanos y pidió a Castro no temer a las "voces diferentes"

Obama brindó una conferencia junto a disidentes

Obama brindó una conferencia junto a disidentes

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, finalizó ayer su histórica e intensa visita a Cuba, que consolidó la nueva era de relaciones con la isla y donde dejó mensajes y gestos a favor de la reconciliación, la apertura democrática y el respeto a los derechos humanos antes de partir hacia la Argentina.
"Vine aquí a dejar atrás los últimos vestigios de la Guerra Fría. Vine aquí extendiendo la mano de la amistad al pueblo cubano", afirmó Obama, en el Gran Teatro de La Habana, en un mensaje al pueblo cubano aplaudido repetidamente por el público que colmaba la sala y en el que citó varias veces al poeta y héroe cubano José Martí. Raúl Castro lo escuchaba desde un balcón de honor junto a varios dirigentes del gobierno.
Su visita, la primera realizada por un presidente estadounidense en funciones en 88 años, selló la vuelta de página en la relación entre ambos países.
"El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano", dijo Obama en español ante el aplauso de una multitud cuidadosamente escogida, que festejó cuando hablaba de la necesidad de acabar con el largo embargo económico sobre la isla, pero no tanto cuando se refirió a las libertades civiles.
Allí Obama volvió a admitir las profundas diferencias que aun tienen ambos países. "Cuba tiene un sistema de un solo partido; Estados Unidos es una democracia de múltiples partidos. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba ha reforzado el papel y los derechos del estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos individuales", dijo. Pero aseguró que "los Estados Unidos no tienen ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba, los cambios dependen del pueblo cubano".
Obama aseveró que el embargo económico de su país contra la isla "es una carga obsoleta sobre el pueblo cubano", pero consideró que "aun si se levantara mañana, los cubanos no alcanzarían su potencial si no se hacen cambios aquí, en Cuba". En esa línea llamó a los jóvenes de la isla a "construir algo nuevo". "Sí, se puede", expresó Obama en español, evocando su famoso lema electoral.
Luego, dirigíendose directo a Castro, le pidió "no temer las voces diferentes del pueblo cubano" o a su posibilidad de "reunirse, hablar o votar".
A esas "voces diferentes" dedicó Obama una parte importante de su visita, al reunirse ayer en la Embajada de EE.UU. con destacados disidentes y activistas críticos e independientes, de los que elogió su "coraje extraordinario". A ellos les prometió que seguirá denunciando "decididamente" las violaciones de derechos en Cuba.
El viaje de Obama ha dejado imágenes para la historia, como la de un presidente de Estados Unidos en la Plaza de la Revolución de La Habana, rindiendo homenaje al héroe nacional José Martí y fotografiado con la efigie del Che Guevara a sus espaldas. En el que fue escenario de las arengas antiimperialistas de Fidel Castro, el lunes sonó el himno nacional del antiguo enemigo y ondeó la bandera de las barras y estrellas.
Y seguramente lo que muchos cubanos no van a olvidar es la imagen de Obama, ayer, junto a un sonriente Raúl Castro en el emblemático y recién remodelado estadio "Latino" disfrutando de un simbólico partido de béisbol entre la selección local y los Tampa Bay Rays, unas pocas horas antes de partir de Cuba hacia Argentina. Michelle Obama y las hijas Malia y Sasha también participaron.
El minuto de silencio al iniciar el partido para recordar las víctimas de los atentados terroristas en Bélgica no bastó para acallar las críticas contra el mandatario por parte de los candidatos presidenciales republicanos por asistir al juego.
Obama defendió su asistencia porque de otro modo –dijo– estaría siguiendo la meta de los terroristas que intentan "alterar la vida normal de la gente".
Castro despidió personalmente a Obama y su familia en el aeropuerto que los trasladó a Buenos Aires.