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Nacionalismo a la norteamericana

Nacionalismo a la norteamericana

A muchos les sorprende que Donald Trump esté a punto de convertirse en el candidato a la presidencia por el partido Republicano y, por qué no, presidente de los Estados Unidos. Sucede que las declaraciones altisonantes del excéntrico magnate contra los latinos, musulmanes e inmigrantes en general, sus diatribas "antisistema" contra la clase política tradicional de su país, sus críticas furiosas a Wall Street y al sistema financiero en general y su carácter autoritario y egocéntrico le han granjeado declarados y numerosos enemigos desde todos los sectores de la sociedad, aunque fundamentalmente desde el establishment y los grandes medios de comunicación que lo atacan sin piedad y advierten de los peligros de tenerlo al mando del país.
Pero lo cierto es que gana con comodidad la interna y se afirma como un postulante a dar la gran sorpresa.
¿Por qué? Pareciera ser la pregunta del millón. La clave quizás haya que buscarla entre los mismos motivos por los que se lo critica.
La crisis económica de largo aliento que vive Estados Unidos es terreno propicio para un líder carismático y demagogo. Una población cansada de los abusos del sistema financiero y del estancamiento económico que posterga indefinidamente las aspiraciones de progreso es capaz de apelar rápidamente a los fantasmas de la xenofobia como primera explicación.
Pero el otro elemento, y quizás más importante, es un encendido discurso nacionalista que promete proteccionismo y defensa del trabajo local como ningún otro.
Esta independencia de criterio de la que adolecen los otros candidatos (salvo la otra sorpresa de la elección, el demócrata Sanders) lo puede llevar a un triunfo, que no por difícil, es imposible.
El mundo, entretanto, tiene razones para sospechar que un "loco" al frente de la principal potencia militar del mundo puede llevar a la tierra a una crisis bélica sin precedentes y a los norteamericanos a una fragmentación social, que incluyen las prometidas deportaciones y sus muros, a una escala de la que es muy probable les cueste volver.