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DOMINGO 26/05/2019

May ofreció su dimisión para salvar el Brexit, pero el Parlamento rechazó todas las opciones de salida

Westminster no respaldó ninguna de las ocho alternativas al plan oficial, que habían sido seleccionadas por el presidente de la Cámara.

De poco sirvió el ofrecimiento de Theresa May, de dimitir apenas se aprobara el plan acordado con la Unión Europea (UE). El Brexit sigue trabado en el Parlamento que ayer rechazó las ocho mociones alternativas al plan oficial que fueron seleccionadas por la Cámara.

A través del mecanismo de las “votaciones indicativas” (un sistema de descarte para descubrir qué opciones tienen más apoyo), el legislativo británico descartó cada una de las propuestas que habían sido seleccionadas por el presidente de la Cámara, John Bercow. Ninguna de las ocho opciones obtuvo mayoría, ni siquiera un respaldo suficientemente amplio como para darle impulso y credibilidad.

Las opciones iban desde un Brexit sin acuerdo al otro extremo, renunciar sin más a salir de la Union Europea, pasando por toda una serie de soluciones intermedias. Entre ellas, la posibilidad de que el Reino Unido siga formando parte de la unión aduanera o de que llegue a un pacto al estilo noruego, para seguir dentro del mercado único. Incluso, se barajaba la posibilidad de convocar un nuevo referéndum.

El ministro para el Brexit, Steven Barclay, tomó nota del fracaso de la sesión para hacerles ver a los diputados que "no existe una solución fácil” para el problema. No obstante, La Cámara ya se emplazó para volver a reunirse el lunes próximo y volver a intentar aprobar una salida.

“Estoy preparada para renunciar a mi puesto antes de lo que era mi intención, para poder hacer lo que creo que es mejor para el país”, había dicho ayer May ante los diputados conservadores en un intento por alivianar tensiones.

Si bien no puso fecha a su dimisión, el anuncio generó reacciones positivas entre los diputados euroescépticos, quienes se oponen férreamente al plan oficial.

El propio Bercow, había insistido con una declaración preventiva que desató las iras de muchos conservadores, al señalar que estaba decidido a "prohibir una tercera votación del plan del Brexit si el Gobierno no incorporaba modificaciones sustanciales" en el texto.

Vale recordar que el Parlamento le arrebató al Ejecutivo la prerrogativa para fijar la agenda del Legislativo, lo que en los hechos significó "hacerse con el control del proceso" de salida.

La incertidumbre en torno a Brexit, el cambio político y económico más importante del Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial, mantiene en vilo a aliados e inversores.

Los detractores temen que el Brexit divida a Occidente en su pugna con la heterodoxa presidencia de Donald Trump en Estados  Unidos y la creciente asertividad de Rusia y China.  

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