Manifestantes desisten de atacar la embajada de EE.UU. en Bagdad tras amenazas

Las protestas marcan un nuevo giro en el conflicto entre Washington y Teherán. Los manifestantes recién se retiraron luego de que EE.UU. anunciara el envío de 750 soldados más. Pompeo suspendió una gira

Tras los bombardeos estadounidenses del domingo en Irak y Siria contra una milicia iraquí respaldada por Irán, que supuestamente había matado a un contratista estadounidense en Irak, los que causaron la muerte de 31 militantes, miles de manifestantes se lanzaron hacia la embajada de EE.UU. en Bagdad el martes y ayer para protestar. 

Aunque no lograron entrar a la embajada, llegaron al perímetro de esa misión diplomática estadounidense que es la más grande del mundo e incendiaron algunas instalaciones, mientras coreaban "Muerte a América".

Finalmente los manifestantes se retiraron anoche, luego de que Washington anunciara el envío de 750 soldados adicionales a la región y amenazara con represalias contra Teherán. También las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) -de milicias principalmente chiíes- exhortaron a concluir el asedio, sosteniendo que el "mensaje de los manifestantes ha sido escuchado". De su parte, el líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei, rechazó ayer los bombardeos de Estados Unidos y denunció que fueron una represalia por su importancia en la derrota del Estado Islámico. 

Washington apuntó que todo el personal de la embajada había sido puesto a salvo pero de todas formas, anunció la suspensión de "todas las operaciones consulares hasta nuevo aviso". Y ante la gravedad del resurgimiento de foco de conflicto en la región, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, suspendió una gira a Europa del Este para permanecer en Washington y monitorear la situación en Irak.

El ataque del domingo con aviones de combate estadounidense fue sobre cinco objetivos en Siria e Irak de la milicia Kataib Hezbola, integrada en las FMP, una coalición paramilitar proiraní al servicio del gobierno iraquí. La ofensiva provocó la condena de las autoridades iraquíes, que advirtieron que revisarán sus relaciones con Estados Unidos, así como movilizaciones en varias ciudades, con la de Bagdad como principal. 

En todo caso, muchos iraquíes se quejan de que su país se ha convertido en un campo de batalla para una guerra de poder por influencia entre Washington y Teherán, y que sus líderes están en deuda con las potencias externas. 

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