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Lula fue acusado por un senador del PT y aceptaría integrar el gabinete de Dilma

Delcidio Amaral, legislador oficialista preso dijo que la presidenta y su antecesor sobornaron y presionaron a jueces de la Corte para frenar las investigaciones

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, vivió ayer otra jornada de vértigo tras revelarse el testimonio que brindó a la Justicia un senador oficialista preso, que la involucró junto al ex presidente Lula da Silva en la trama de corrupción en Petrobras y apuntó a uno de sus ministros de mayor confianza por haber actuado para intentar frenar su confesión ante los fiscales.

Delcidio Amaral, que fue detenido en noviembre cuando se desempeñaba como jefe del oficialismo en el Senado, acusó a Rousseff y Lula de haber interferido mediante sobornos y otras maniobras para poner coto a las investigaciones del caso Petrobras y de presionar a jueces del Tribunal Supremo (Corte), además de otros delitos como el financiamiento ilegal de campañas electorales.

La acusación fue reforzada con un audio que divulgó la revista Veja, en el que el ministro de Educación, Aloizio Mercadante, conversa con un asesor de Amaral cuando el senador ya estaba detenido. Allí Mercadante le aconseja que evite "hace algún movimiento precipitado" en relación a su posible colaboración judicial, le ofrece "ayudar" al senador y su familia, además de mencionar a la presidenta, dando a entender que estaba al tanto de esas negociaciones.

El Tribunal Supremo homologó ayer mismo la declaración de Amaral ante la Fiscalía, con la que el senador busca una futura reducción de su condena a cambio de contar lo que conoce del entramado de corrupción. Amaral, que ingresó al PT en 2001 y ayer pidió su baja, también vinculó al líder opositor Aécio Neves con un caso de corrupción en la empresa Furnas, subsidiaria de Eletrobras.

Las declaraciones de Amaral cayeron como una bomba en Brasilia, en momentos en que la atención estaba concentrada en el inminente ingreso de Lula al gabinete de Dilma para intentar contener la gravísima crisis política, con Rousseff cada vez más aislada. La presidenta buscaba recuperar la iniciativa tras el golpe que significaron las multitudinarias movilizaciones.

El diario O Globo afirmó ayer que Dilma invitó a Lula a asumir un ministerio con ‘superpoderes‘ y que el ex presidente había decidido aceptarlo. Sobre el líder del PT pesa un pedido de prisión preventiva que deberá decidir ahora el juez federal Sergio Moro, a cargo de la investigación de corrupción en Petrobras. Si ingresa en el gobierno, debería investigarlo la Corte Suprema en función de la jerarquía que le otorga el cargo.