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Los eventos más destacados en el levantamiento de Turquía

Las autoridades turcas ya arrestaron a casi 3.000 sospechosos de participar en el fallido golpe de Estado y ordenaron detener a miles de magistrados. A su vez, lo partidarios del Gobierno exigieron la "pena de muerte" para los detractores.

El presidente de Turquía, Tayyip Erdogan.

El presidente de Turquía, Tayyip Erdogan.

Las autoridades de Turquía ya arrestaron a casi 3.000 sospechosos de participar en el fallido golpe de Estado y ordenaron detener a miles de magistrados, luego de lograr sofocar un alzamiento de rebeldes que utilizaron tanques y helicópteros militares para tratar de derrocar al presidente Tayyip Erdogan.

Al menos 265 personas perdieron la vida en el conflicto. Desde el oficialismo se reportó que 161 de los fallecidos eran mayormente civiles y oficiales de la policía, mientras que los 104 restantes eran partidarios del golpe.

El levantamiento comenzó con una facción armada, perteneciente al ejército que intentaba hacerse con el poder, y bloqueó el acceso a un puente del Estrecho del río Bósforo e irrumpió en la sede de inteligencia y en el Parlamento.

Pero el alzamiento se desmoronó cuando Erdogan volvió rápidamente a Estambul desde un recinto turístico del Mediterráneo e instó a los ciudadanos turcos a salir a las calles en rechazo a los golpistas, a quienes acusó de querer asesinarlo.

Pese a ser un enemigo declarado de la tecnología que usan sus oponentes y un severo crítico de Facebook y Twitter, Erdogan recurrió a las redes sociales para convocar a la ciudadanía a salir a la calle y respaldarlo.                

El mandatario turco se dirigió a la nación a través de una videollamada y apareció en el teléfono móvil de un periodista de CNN Turk, que lo sostuvo frente a una cámara del estudio para que los espectadores pudieran verlo.

A partir de aquí miles de partidarios del oficialismo salieron a las calles en rechazo del golpe el viernes por la noche. Hoy, una multitud se reunió frente al Parlamento de Ankara para respaldar al Gobierno y exigió la pena de muerte para los detractores. "Dinos que peguemos y vamos a pegar, dinos que matemos y vamos a matar" y "queremos ejecuciones, la pena de muerte", fueron las frases que encabezaron la movilización.

"Este levantamiento es un regalo de Dios para nosotros porque será el motivo para limpiar nuestro Ejército", dijo Erdogan, quien ya había aplacado protestas masivas contra su gobierno hace tres años.

Entre los detenidos se encontraban altos comandantes militares, incluyendo el jefe de la segunda facción de la fuerzas armadas, que protege las fronteras del país con Siria, Irak e Irán, una zona inestable y muy sensible para Turquía.

La cantidad de arrestos fue tal, que algunos prisioneros tuvieron que ser trasladados por escoltas de la  policía en buses a estadios deportivos.

A esta altura, el Gobierno declaró la situación bajo control y dijo que 2.839 personas fueron arrestadas, desde soldados rasos a oficiales de alto rango, incluyendo a quienes integraron la "columna vertebral" de la rebelión.

Las autoridades también iniciaron una purga en el sistema judicial por sospechas de vínculos con el levantamiento. De este modo, se removió de sus cargos a casi 3.000 fiscales y jueces, incluyendo funcionarios de las cortes más influyentes. Entre los detenidos más destacados, se encuentran diez miembros del Alto Consejo de Jueces y Fiscales y dos miembros de la Corte Constitucional.

Erdogan culpó por el golpe fallido a los partidarios de el líder religioso musulmán, Fethullah Gulen, al que el Gobierno denunció como mentor del levantamiento, y quien ya ha sido acusado frecuentemente de intentar fomentar un alzamiento del Ejército, los medios y el poder judicial.

Por su parte, el religioso -que apoyó alguna vez a Erdogan pero más tarde se convirtió en su uno de sus principales oponentes- condenó la rebelión en Turquía y dijo que no había participado en ella.                

"En calidad de alguien que ha vivido bajo varios golpes militares en las últimas cinco décadas, es especialmente insultante que se me acuse de tener algún vínculo con un intento de esa naturaleza", dijo Gulen.

El partido AK de Erdogan, de tendencia religiosa, ha mantenido por mucho tiempo tensas relaciones con el Ejército, que tiene un historial de golpes de Estado para defender el laicismo aunque no ha tomado el poder directamente desde 1980.