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Las calles de Brasil se llenaron de manifestantes para pedir la destitución de Dilma Rousseff

Las marchas fueron convocadas a través de las redes sociales por los partidos de la oposición. "Fuera Dilma" y "Luladrón" fueron algunas de las consignas

Las calles de Brasil se llenaron de manifestantes para pedir la destitución de Dilma Rousseff

Centenares de miles de brasileños se manifestaron ayer en ciudades de todo el país para pedir la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y respaldar las investigaciones de corrupción que están jaqueando su gobierno, en la víspera de una semana clave en la que la Corte Suprema debe decidir el formato del proceso de juicio político en su contra que inició el Congreso.

La multitudinaria protesta que colmó la avenida Paulista de San Pablo, que según el Instituto Datafolha reunió a medio millón de personas y de acuerdo a la Policía Militar a 1,4 millones, coronó una jornada con marchas en Brasilia, en la rambla de Copacabana en Rio de Janeiro, Curitiba, Belo Horizonte y en estados como Bahía y Pernambuco, en el nordeste, y en Pará, en el norte, tradicionales bastiones del Partido de los Trabajadores (PT).

El acto en San Pablo superó la asistencia a las históricas movilizaciones por las "Directas Ya" que en 1984 cuando la dictadura militar llegaba a su fin pedían la elección en forma directa del presidente, y uno de cuyos protagonistas fue Luiz Inácio Lula da Silva, hoy investigado en la trama de corrupción en Petrobras.

El clima de fuerte descontento social que se vio en las calles es un dato sensible para el gobierno y un termómetro para las fuerzas políticas que impulsan el impeachment, que por primera vez apoyaron públicamente las marchas. Aunque en San Pablo la presencia del líder opositor socialdemócrata Aécio Neves y otros de su partido fueron mal vistas por manifestantes que los tildaron de oportunistas.

"Fuera Dilma" y "Luladrón" fueron algunas de las consignas que levantaron los manifestantes, en su mayoría vestidos con prendas verdes y amarillas, los colores de la bandera brasileña, que exigieron el "fin de ciclo" por los 13 años que el PT lleva en el poder, gritaron contra la corrupción en Petrobras, pero también se quejaron del derrumbe de la economía, que cayó 3,8% el año pasado y se espera una retracción similar para 2016.

El juez federal Sergio Moro, que investiga las coimas en la petrolera, encarceló a empresarios de renombre y políticos y llevó por la fuerza a declarar a Lula hace poco más de una semana, fue elevado a la categoría de héroe en las calles. "In Moro We Trust" rezaba un cartel, mientras otro proclamaba "Todos somos Moro".

El magistrado, cuyo método de trabajo fue cuestionado por constitucionalistas, divulgó ayer una nota en la que agradeció el respaldo de los manifestantes y pidió a "las autoridades electas y a los partidos escuchar la voz de las calles e igualmente comprometerse con el combate a la corrupción".

El pedido de juicio político se basa en una denuncia que acusa a la mandataria de maquillar cuentas fiscales para presentar resultados más benévolos, lo que para muchos no tendría fuerza suficiente para destituirla, aunque el clima social de enojo puede modificar los ánimos en el Congreso. El presidente de la poderosa Federación de Industriales de San Pablo, Paulo Skaf, dijo que las protestas "van a acelerar mucho el proceso de impeachment". En caso de ser destituida Dilma, asumiría el vicepresidente Michel Temer, del PMDB.
Por otro carril corre una investigación del Tribunal Superior Electoral sobre las cuentas de la campaña de Dilma de 2014, que busca determinar si se valió de dinero desviado de la corrupción. Una condena allí barrería del poder a la fórmula que ganó las elecciones (Dilma y Temer), lo que llevaría el país a realizar nuevos comicios.