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La oposición buscará juzgar a Maduro y se debilita el diálogo

La Asamblea aprobó abrir un proceso de responsabilidad política y penal contra el mandatario. Quedó comprometido el acercamiento anunciado por la Iglesia

Maduro besa un crucifijo en un acto en el Palacio Miraflores

Maduro besa un crucifijo en un acto en el Palacio Miraflores

Los líderes de la oposición venezolana se mostraron ayer reacios a participar de la mesa de diálogo con el gobierno que anunció el enviado a Caracas del Papa Francisco, aunque no definieron una posición única, y apelaron a la figura del "juicio político" como estrategia para intentar sacar del poder al presidente Nicolás Maduro, al que acusan de propiciar una ruptura democrática con la suspensión del referendo revocatorio.

La Asamblea Nacional, que domina la oposición, aprobó ayer un procedimiento contra el mandatario y ordenó a una comisión preparar un estudio para determinar su responsabilidad penal y política y si hubo "abandono del cargo", una figura prevista en la Constitución para cuando el presidente deja de ejercer sus atribuciones. Calificaron al mecanismo como "juicio político" a pesar de que esa vía para el desplazamiento de mandatarios no está estipulada en la Carta Magna venezolana, y acordaron citar a Maduro el próximo martes para que "se someta al escrutinio del pueblo".

Maduro reaccionó calificando la decisión como "un golpe parlamentario" y convocó para hoy a las máximas autoridades de defensa y de los poderes públicos para evaluar la situación, lo que disminuyó las posibilidades de que prospere, al menos en el corto plazo, el diálogo a instancias del Vaticano y de Unasur, al que apuesta la comunidad internacional como salida a la crisis.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, monseñor Diego Padrón, rebajó ayer las expectativas, al indicar que la reunión prevista en Margarita será "simplemente un encuentro para poner los puntos importantes sobre la mesa" y que "una vez que se acuerden los puntos comenzará entonces, lentamente, ese proceso de diálogo".

El heredero de Hugo Chávez había dicho más temprano que acudiría personalmente a la reunión, aunque no está claro que terminará definiendo la oposición. El presidente de la Asamblea Nacional, Ramos Allup, que figura entre los convocados por Maduro, aseguró que la oposición accederá a participar del diálogo político solo si logran ponerse de acuerdo todos los partidos que integran la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), lo que ayer no parecía probable.

"En Venezuela no se inició ningún diálogo, la agenda de la MUD sigue intacta", dijo el ex candidato presidencial Henrique Capriles, que insistió con la convocatoria para hoy a una protesta que bautizaron como la "Toma de Caracas". La esposa del encarcelado dirigente opositor Leopoldo López, Lilian Tintori, se sumó a la negativa al diálogo que anunció el lunes sorpresivamente el enviado del Papa, el nuncio en Buenos Aires, Emil Paul Tscherrig, el mismo día que Maduro se reunió con Francisco en el Vaticano.

La tensión política subió en el país caribeño, sumido en una grave crisis económica con desabastecimiento y altísima inflación, tras la decisión la semana pasada del Consejo Nacional Electoral (CNE) de suspender el revocatorio, que según las encuestas desplazaría a Maduro del poder. Desde entonces, los opositores anunciaron que apelarán a la comunidad internacional, mantendrán las protestas callejeras y cercarán en el Parlamento a Maduro para exigir la consulta.

Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia quitó validez legal a las decisiones del Parlamento al considerarlo en "desacato" por haber tomado juramento a tres diputados cuya elección la Corte suspendió al aceptar una demanda de fraude que interpuso el chavismo.