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La justicia dejó a Lula sin ministerio y se inicia el proceso de juicio político a Dilma

El fallo sucedió minutos después de que Rousseff le tomara juramento como Jefe de Gabinete. El Congreso ya inició el proceso de impeachment contra la presidenta.

La justicia dejó a Lula sin ministerio y se inicia el proceso de juicio político a Dilma

La crisis política tomó dimensiones dramáticas ayer en Brasil impulsada por decisiones judiciales que acorralaron más al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien denunció "maniobras golpistas" y reiteró que no abandonaría su cargo, en un clima de fuerte polarización que se vivió en las calles entre quienes la defienden y los que exigen su inmediato relevo.


La justicia de Brasilia suspendió el nombramiento del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como jefe de Gabinete, cuarenta minutos después de que asumiera el puesto, y la Cámara de Diputados reanudó el proceso de impeachment que estaba frenado desde diciembre a la espera de una decisión del Supremo Tribunal Federal (STF), que finalmente se expidió la noche del miércoles.


El juez federal Itagiba Catta Preta Neto frenó con una medida cautelar el ingreso de Lula al gabinete por considerar que el ejercicio de esa función "puede significar una intervención indebida y odiosa" en la investigación que lleva el Ministerio Público sobre ex mandatario.


El fallo busca evitar que Lula obtenga la protección de fueros privilegiados que le otorgaría su condición de ministro, lo que lo dejaría fuera de la órbita del juez federal Sergio Moro, transformado en un ícono de la lucha contra la corrupción, que investiga el caso Petrobras y sospecha que Lula se benefició de la trama de sobornos.
El gobierno recurrió la decisión de primera instancia y puso en duda la independencia de Catta Preta Neto luego de que se conocieron fotos que él mismo subió a las redes sociales que lo muestran en las movilizaciones del final de semana que exigieron la renuncia de Dilma.


Lo cierto es que el arribo de Lula al gabinete quedó en una nebulosa jurídica que podrá llegar al STF, el máximo tribunal de Brasil, que ayer recibió en pocas horas una decena de recursos pidiendo suspender al ex líder metalúrgico del cargo de jefe de Gabinete, una nominación que quedó envuelta en suspicacias tras conocerse un audio entre la presidenta y su mentor.


"La gritería de los golpistas no me va a sacar del rumbo ni va a poner de rodillas a nuestro pueblo", dijo Dilma en el acto en que juró Lula, mientras fuera del lugar la policía se interponía para separar a los partidarios del gobierno de sus adversarios. Rousseff defendió la incorporación del ex presidente a su gobierno y negó que vaya a hacerle sombra, en reacción a quienes señalaron que su decisión implicaba una "abdicación". "No puedo prescindir de nadie", aseguró, y desde el atril atacó al juez Moro por haber dado a conocer el audio en el que se la escucha decirle a Lula ayer que le enviaría el documento de asunción en forma anticipada para que lo firmara "si fuera necesario", lo que se interpretó como un salvoconducto en caso de que el juez le dictara la prisión preventiva, que fue pedida la semana pasada por fiscales de San Pablo.


La grabación generó una ola de repudio que derivó en manifestaciones y cacerolazos el miércoles en San Pablo y Brasilia. En otro latigazo contra la debilitada presidenta, la Cámara de Diputados logró formar la comisión especial de 65 legisladores que analizará la viabilidad de dar curso al pedido de juicio para destituir a Rousseff por supuesta manipulación de cuentas públicas, luego de que el STF resolviera los recursos planteados por varios partidos que habían congelado el proceso de impeachment a finales del año pasado.


En caso de que la comisión de un parecer favorable y el plenario de Diputados apruebe iniciar el proceso de juicio con dos tercios de los votos (342), el caso pasará al Senado, que debe validarlo por mayoría simple. Si la cámara Alta le da cauce, la presidenta sería apartada del cargo por 180 días, en los que deberá realizarse el juicio, y su destitución necesita entonces de la aprobación de dos tercios de los senadores (54). Si cae Dilma, asumiría el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático de Brasil, que también está bajo sospecha de corrupción en el caso Petrobras, al igual que el presidente de Diputados, Eduardo Cunha, y su par del Senado, Renan Calheiros.