Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

La inestabilidad política no terminará con la salida de Rousseff

La aceptación del pedido de juicio político a la presidenta Dilma Rousseff por la Cámara de Diputados pondrá fin a la era de los gobiernos del PT y abrirá un periodo de gran inestabilidad política.

Michel Temer asumirá la presidencia con escaso poder, alta impopularidad y la amenaza de destitución por el Tribunal Superior Electoral. La ingobernable coalición de gobierno se volcó casi completamente hacia el lado del PMDB, que ahora tendrá que satisfacer muchísimos intereses - propios y de los aliados.

Sin el desastre económico que provocó, la presidenta no habría corrido riesgo alguno de ser removida del poder. Pero, después de arruinar la economía, se ha vuelto incapaz de gobernar y de conseguir apoyo para algo relevante en el Congreso. La impopularidad de Dilma nutrió la rebeldía de sus aliados, molestos por la mayor recesión en años.

Dilma se distanció del modelo exitoso del primer mandato de Lula y adoptó medidas económicas obsoletas de los años 70, con un Estado intervencionista, que forma parte de los negocios. Sin tener que pagar miles de millones de reales en subsidios y bonificaciones, hizo una gestión imprudente de las finanzas públicas. La nueva matriz económica, que de hecho era vieja, destruyó la economía, hizo un agujero en las cuentas públicas, hizo disparar la inflación, hundió la industria y erosionó el bienestar social obtenidos con esfuerzo en los años anteriores.

Las "pedaleadas fiscales" (maquillaje de las cuentas fiscales) se convirtió en el símbolo de todo lo que salió mal y fue el motivo del impeachment. El telón de fondo fue el escándalo de corrupción Petrobras, uno de las más grandes de la historia, en la que el PT fue el principal involucrado.

Dilma fue incapaz de recuperar la economía. Nunca reconoció haber cometido errores en su propuesta económica llamada "Nueva matriz".

El giro hacia la austeridad, que llegó de la mano de Joaquim Levy, llego tarde y no fue creíble porque no fue auténtica. Lo que es peor, Dilma se inclinó a realizar estos trucos que no funcionaron, con el riesgo de agravar la crisis.

El temperamento de Dilma, adverso a las negociaciones políticas y más inclinados a dar órdenes que a escuchar los consejos y puntos de vista contrario, fue un ingrediente vital en la receta que llevó a su gobierno a un callejón sin salida.

Michel Temer, de quien no se escuchó ninguna crítica al comienzo del segundo mandato, despierta alguna esperanza, algo que la continuidad del gobierno Dilma no trae.

El principal problema del Gobierno es fiscal y es sabido que los gobiernos ‘pemedebistas‘ son gastadores. Es un partido que nunca tuvo el más mínimo aprecio por el equilibrio fiscal.

Una de las ironías más crueles de la historia es que los diputados que votaron las bombas irresponsables fiscales, incluyendo al partido opositor PSDB, dieron el paso decisivo para derrocar a Dilma acusándola de no respetar las reglas de responsabilidad fiscal. La otra es que "criminales" como Cunha, erigido en Fiscal de la República, encabezaron la movida para sacarla del poder.

Temer tendrá la tarea de coordinar los intereses de todos, desde los más pequeños para tratar de sacar al país de la crisis política y económica. Contemporizar, al igual que toda su vida, puede ser una virtud, pero es poco para lo que requiere la situación. Tendrá que generar un choque de expectativas, con medidas para llevar a la economía a tiempos mejores. No tiene mucho tiempo y las circunstancias exigen que no deberá tener ambiciones políticas adicionales. Aun no se sabe nada acerca de lo que piensa o lo que realmente hará. No parte de una posición de fuerza y deberá ganar apoyo político en un camino lleno de baches y con aliados que ya han traicionado a otro gobierno. El futuro es aún impredecible.