La industria de Brasil tiembla por la incertidumbre electoral

La Confederación Nacional de la Industria de Brasil apunta que desde septiembre empeoraron todos los indicadores de expectativas de la construcción, uno de los sectores clave para promover el empleo.

La incertidumbre frente a las elecciones del próximo 7 de octubre en Brasil está afectando la confianza de los industriales y reduce la previsión de inversión en el estratégico sector de la construcción, indica un estudio de la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

"La creciente perspectiva de mejora para los próximos seis meses que se observaba desde junio pasado fue interrumpida en septiembre, con un empeoramiento de todos los indicadores de expectativas" en la construcción, un sector clave para la recuperación del empleo.

El informe divulgado hoy analiza las previsiones de empresas de la industria de la construcción civil y asegura que cayeron todos los indicadores que miden el optimismo a corto plazo, la intención de desarrollar nuevos proyectos, las perspectivas de compra de equipos y material y las proyecciones de nuevas contrataciones, entre otros.

Ese agravamiento de las percepciones refuerza sobre todo la preocupación frente al elevado desempleo, una situación en la que se encuentran actualmente unos 13 millones de trabajadores en Brasil.

"Tenemos datos que muestran a la economía en un compás de espera por el escenario político y, por eso mismo, se ha interrumpido una secuencia de mejoras en los indicadores de expectativas", indicó Marcelo Azevedo, economista de la CNI.

Según los últimos sondeos, las elecciones serán decididas en una segunda vuelta el 28 de octubre, entre el ultraderechista Jair Bolsonaro y el abanderado del Partido de los Trabajadores (PT), el progresista Fernando Haddad, quien sustituye como candidato a Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión y vetado por su situación jurídica.

Las encuestas también coinciden en que esa segunda vuelta sería definida por un muy escaso margen en favor de cualquiera de los dos candidatos, lo que aumenta la incertidumbre respecto al modelo que impondrá el próximo Gobierno.

La preocupación de la CNI fue reforzada por un informe divulgado también hoy por el Banco Central, que redujo su proyección para el crecimiento de la economía del gigante sudamericano a un 1,4%, frente al 1,6% que esperaba hace tres meses.

Esta fue la tercera vez que el organismo emisor revisó hacia abajo su proyección para el crecimiento económico de Brasil en 2018, ya que a comienzos del año esperaba una expansión del 2,6 %.

La nueva proyección del Banco Central indica que Brasil mantendrá este año el lento ritmo de recuperación que registró en 2017, tras haber sufrido una histórica recesión en 2015 y 2016, período en que el Producto Bruto Interno (PBI) perdió siete puntos porcentuales. 

La nueva revisión "refleja la incorporación a la proyección de los resultados del PBI en el segundo trimestre y del enfriamiento de la actividad económica tras la huelga de los camioneros en mayo", que provocó una grave crisis de desabastecimiento, indicó el emisor en su informe.

La nueva previsión coincide además con la del mercado financiero, que prevé que la economía de Brasil seguirá recuperándose de forma lenta y que crecerá un 1,35 % en 2018.

De acuerdo con el Banco Central, la revisión fue necesaria debido a que, por los nuevos cálculos, la agropecuaria no crecerá este año el 1,9 % esperado sino tan sólo un 1,5 %.

El organismo también redujo su proyección para el crecimiento del consumo de los brasileños este año, del 2,1% al 1,8%, ante "la evolución más gradual del mercado laboral y el empeoramiento de los indicadores de confianza de los consumidores".

En el informe divulgado este jueves, el Banco Central mantuvo en un 2,4% su proyección para el crecimiento de Brasil en 2019, aunque aclaró que esa expansión dependerá de que el presidente que salga de las urnas en las elecciones del 7 de octubre mantenga las reformas puestas en marcha por el actual Gobierno para ajustar las cuentas públicas.

En el mismo informe, el Banco Central mantuvo su proyección para la inflación en 2018 en el 4,1% y en 2019 en el 4,0%, en ambos casos por debajo de la meta del Gobierno (4,5% anual). 

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