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La elección en EE.UU. mostró más una división social que política

Según el profesor Juan Battaleme de la UADE, además de la grieta entre Demócratas y Republicanos, se está viendo un incremento en la violencia societal en EE.UU. En tanto, la relación de Trump con la prensa "liberal" en términos estadounidenses está repleta de ataques desde el inicio de su gestión.

La elección en EE.UU. mostró más una división social que política

En el país que se erigió como adalid de la libertad de expresión, su máxima autoridad volvió a amedrentar a la prensa, exhortando a un periodista a hacer silencio y descalificándolo.

Con el peso simbólico de que él era anfitrión: Donald Trump estaba dando una conferencia de prensa en la Casa Blanca, para comunicar su orgullo por el “resultado histórico” del Partido Republicano en las elecciones estadounidenses al Senado del martes pasado.

El presidente de la mayor potencia mundial sabía que las cámaras transmitían en directo a todo el mundo, y tampoco eso lo abstuvo de ironizar sobre la función del periodista y el medio de comunicación al que representaba, así como de decirle siete veces “es suficiente” -aunque lo más significativo fueron sus gestos-. le indicó “deje el micrófono” y lo instó a sentarse. 

Para analizar la relación del presidente estadounidense con la prensa y los últimos resultados electorales, El Cronista le consultó al profesor de Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Juan Battaleme.

-Desde el inicio de su administración, la relación de Trump con la prensa más cuestionadora -como The New York Times, The Washington Post y CNN en especial-, fue mala. Desde su primer secretario de prensa Sean Spicer a la actual (Sarah Sanders), su comunicación con la prensa "liberal" en los términos norteamericanos fue un sinfín de ataques mediados en muchos casos por Fox News, que siempre hizo de sostén comunicacional de Donald Trump.

-¿Qué herramientas tiene la democracia para frenar el embate de Trump contra la libertad de prensa, y que los estadounidenses sigan construyendo su sistema político de forma saludable?

-Creo que la democracia norteamericana es lo suficientemente saludable para "soportar" institucionalmente a un presidente tan hostil a la prensa y a ciertos temas de agenda que no son parte de aquello que podríamos considerar su base de apoyo. 

El dato es numérico, en una sociedad que se encuentra poco movilizada para votar, la elección del martes fue la que más movilización generó desde mediados de los ‘90, con cerca de 114 millones de votantes. Los norteamericanos no son neutros cuando perciben amenazas a sus instituciones y a sus valores, aunque ellos sean divisivos.

Creo que la democracia iliberal, esto es un presidente que hace lo posible por moverse de los límites, eventualmente los encuentra en la Corte Suprema, la prensa y las propias instituciones democráticas norteamericanas.  

Esa idea de que EE.UU. está perdido no es nueva, y refleja un sentir de parte de la sociedad que no es exacto aunque atractivo. Como ejemplo: antes de existir House of Cards para exponer la supuesta decadencia política norteamericana, estuvo Ciudadano Kane; y antes de Donald Trump estuvo el senador Joseph McCarthy. Pero tanto esos relatos como esos personajes no evitaron que la democracia norteamericana se reinventara a sí misma.

Creo que la división no es política sino social, y mucho me temo que estemos viendo un incremento en la violencia societal en EE.UU. como lo manifiestan los eventos como el de la sinagoga en Pittsburgh el pasado fin de semana, o el de anoche en el restaurante de California.

-¿Qué evaluación hace del resultado electoral estadounidense, con el auge demócrata en la Cámara de Representantes frente al liderazgo republicano en el Senado y la paridad en el reparto de las gobernaciones?

-Aunque a los demócratas les fue mejor comparativamente, no sucedió la llegada de una "ola Azul" que esperaban. La cuestión mas importante es que una presidencia "imperial"/iliberal como es considerada la de Donald Trump, encuentra un límite concreto a su agenda a partir del próximo Congreso. Eso lo obligaría a negociar más o a encontrar el enemigo perfecto que es culpar a todos los demócratas de aquello que no resulte o salga o del empeoramiento de la economía.

Para un hombre que también hace del culto a la personalidad y a los éxitos una estratagema, posiblemente sea un impulso para su reelección o en simultáneo una forma de decir "yo no fracasé" en la segunda parte del primer mandato.

-¿Qué recursos tiene la democracia estadounidense para compensar la grieta entre Demócratas y Republicanos que se ahondó tanto con la gestión Trump? 

-Recursos tiene varios, y de hecho, el sistema de partidos tiende a recompensar a los moderados: lo de Trump es más una excepción que la regla. Uno de esos recursos está en la Corte Suprema, no sólo la nacional sino la de los estados, por eso la elección de gobernadores es tan importante, ya que ellos nominan al igual que hacen los mapas de sus distritos electorales, lo cual va a suceder después del censo del 2020. 
Hay elementos que preocupan, como la violencia antisemita, los movimientos tipo KKK y demás, pero son minoritarios y el gobierno federal los combate de manera activa.

La discusión política acerca de la tolerancia también es central y se da de manera extendida. No necesariamente todos acepten una mayor diversidad y en ese sentido se ven movimientos de cerramiento social, pero en general el espíritu liberal sigue siendo relevante al momento de pensar la política norteamericana.

-¿La grieta impulsó una mayor participación electoral, promovida por los demócratas? ¿Y se puede hablar de una mayor democratización de la representatividad en el Congreso, con el aumento en la proporción de mujeres, negros y musulmanes en cargos legislativos? 

-Sí, aunque más que democratización lo que tenemos es una necesidad de renovación por parte del Partido Demócrata, que siempre fue mas proclive a las agendas inclusivas. En este sentido el rol de la mujer es determinante. Además fue clave la decisión de nominar a Brett Kavanaugh como juez del Supremo Tribunal, lo cual activó fuertemente el movimiento #MeToo.

-¿Considera que el resultado de estas elecciones influirá de alguna manera en la relación de EE.UU. con Argentina? 

-No. Donald Trump sigue siendo el hombre a cargo y los republicanos han sido bastante generosos en su relación con Argentina. Es de esperar que los demócratas también lo sean en función de cómo se van alineando los problemas políticos que enfrenta EE.UU. en la región.

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