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Hillary se descompensó y susalud se suma a la agenda deuna dura campaña en EE.UU.

La demócrata abandonó de forma abrupta la ceremonia por el 11S. Se la vio tambaleante y tuvo que ser ingresada al auto oficial con la ayuda de colaboradores

La candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos Hillary Clinton se sintió mal por el calor y abandonó ayer de forma abrupta la ceremonia de conmemoración de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, en un episodio que volvió a poner el foco en su salud a menos de dos meses de las elecciones.
Clinton, de 68 años, sufrió un vahído y tuvo que ser sostenida por colaboradores antes ser ingresada, mientras se tambaleaba, a su vehículo oficial, lo que fue grabado en un video y subido a una red social. Más tarde, su campaña informó que se le había diagnosticado una neumonía. Clinton "ha estado sufriendo un resfriado vinculado a procesos alérgicos. El viernes, durante una revisión sobre su resfriado prolongado, fue diagnosticada de neumonía. Fue puesta bajo antibióticos, y se le aconsejó descansar y cambiar sus horarios", indicó en una nota su médica, Lisa Bardack, que sobre el episodio de ayer, aseguró "sufrió un golpe de calor y deshidratación".
El incidente seguramente tendrá repercusiones en la contienda electoral, teniendo en cuenta que su rival republicano, Donald Trump, planteó en repetidas ocasiones interrogantes sobre la salud de Clinton y acerca de si tiene la energía suficiente para ser presidenta. En diciembre de 2012, la ex primera dama sufrió una conmoción cerebral y poco después presentó un coágulo sanguíneo, del que se recuperó.
Hillary venía de un final de semana difícil. El sábado tuvo que pedir disculpas por haber dicho en un mitin el día anterior que la mitad de los votantes de Trump eran "deplorables", desatando una ola de críticas, en medio de una dura batalla electoral con final incierto.
Los estadounidenses recordaron a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre con la lectura de los nombres de las casi tres mil víctimas, el sonido de las campanas de una iglesia y un tributo con luces en el lugar donde se derrumbaron las imponentes torres gemelas en Manhattan, en una ceremonia en la que también participó Trump.
El presidente Barack Obama, que acompañó desde el Salón Oval con un minuto de silencio, asistió a la ceremonia del Pentágono, donde instó a abrazar la diversidad de Estados Unidos y no permitir que el terrorismo divida al país. "Intentan aterrorizarnos, esperando que el miedo nos enfrente unos contra otros", dijo Obama al referirse a las organizaciones extremistas como Al Qaeda o Estado Islámico. En una alusión indirecta a las controvertidas propuestas de Trump, Obama, en su última participación como presidente en un 11-S, recordó que las personas "que vienen de todos los rincones del mundo, de todos los colores, de todas las religiones" hicieron de Estados Unidos lo que es hoy. El mandatario denunció en varias ocasiones la retórica del republicano, quien propuso prohibir temporalmente el ingreso de los musulmanes al país.