En medio de la revuelta contra la reforma previsional, Macron renuncia a su futura pensión vitalicia

Es el primer jefe de Estado francés en hacerlo. Lo anuncia tras dos semanas de movilizaciones contra el proyecto de reforma previsional, que perjudicaría a quienes se benefician de regímenes especiales

Cumplió 42 años el sábado, y como si fuera un deseo de cumpleaños, pidió una "tregua" en el décimo séptimo día de movilizaciones contra su proyecto de reforma previsional. 

Pero también dio algo a cambio, que muchos interpretaron como un "ejemplo" en este proceso de concientizar que el Estado precisa ajustar las pensiones eliminando privilegios: renunció de antemano a su futura pensión de ex jefe de Estado.

Es el primer presidente en Francia que renuncia a la pensión de por vida a la que tiene derecho cuando deje el cargo. 

Es más. Para reforzar su expresión de renunciamiento a privilegios de los que podría gozar en su vejez, decidió que a futuro, no integrará el Consejo Constitucional francés; un órgano del que forman parte los expresidentes  como miembros vitalicios de pleno derecho, con una asignación de u$s 15.000 por mes.

El dirigente opositor y líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, criticó a Macron diciendo que "él tiene los medios para prescindir de una jubilación de 6.000 euros, pero la mayoría de las personas no tienen estos medios. Yo personalmente no los tengo", dijo y fustigó la "demagogia" del gesto.

Pero según el Palacio del Elíseo, "no hay una voluntad de alarde" en la decisión de Macron de no cobrar su jubilación presidencial, sino solo "un deseo de coherencia" por parte del mandatario, cuyo cargo concluye en el 2022. 

En Francia, la jubilación de un expresidente asciende al equivalente a u$s 6900 mensuales. En virtud de una ley de 1955, este monto no está sujeto a condiciones de edad, duración del mandato o límite de ingresos. 

"Decidió que no se aplicaría esta ley a corto plazo en 2022, o en 2027 en caso de un segundo período", ratificó el Elíseo el dato que había adelantado el periódico Le Parisien. En su lugar "se creará un nuevo sistema en el marco del futuro régimen universal por puntos" que, en el contexto de la reforma actual, debe sustituir a los 42 régimenes de pensiones que existen actualmente en Francia. 

Según el Elíseo, sería coherente que la ley de 1955 deje de aplicarse a los presidentes en el futuro.

Macron "no recibirá esta jubilación prevista por ley al final de su mandato porque considera que esta ley está destinada a normalizarse. Por lo tanto, no la aplicará. Tampoco liquidará esta suma cuando se jubile. Estamos en una era en la que los funcionarios electos deben ser ejemplares", explicó un asesor presidencial.

La propuesta de reforma laboral de Macron prevé la abolición de los regímenes especiales de sectores como el ferroviario y obliga a trabajar más años y hasta los 64 para conseguir una pensión completa. En respuesta, hace dos semanas comenzó una huelga general indefinida que paralizó a una parte del transporte.

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