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El ‘socialista’ Bernie Sanders amenaza la candidatura demócrata de Hillary Clinton

Con la consolidación de Donald Trump como principal postulante conservador, se perfil un escenario de posiciones extremas en la elección presidencial en Estados Unidos

El primero de febrero próximo se largan las primarias en Estados Unidos y los números marcan sorpresas que hasta hace unos meses atrás resultaban inverosímiles. Aunque es temprano para sacar conclusiones, hay datos para pensar un escenario extremadamente polarizado para las próximas presidenciales norteamericanas.

Por el lado republicano, el controvertido Donald Trump, marcha aún al frente en todas las encuestas y se perfila como un contendiente demasiado volcado a posiciones ultra conservadoras a la presidencia de Estados Unidos.

Pero por el lado demócrata la situación también parece volcarse hacia posturas extremas. Bernie Sanders, el candidato que se define a sí mismo como un "socialista democrático" comienza a ganar posiciones y ya compite con fuerza contra la, hasta ahora, imbatible Hillary Clinton.

En pocos meses, el senador independiente de 74 años, pasó de ser un ilustre desconocido a ser un desafío real para la esposa del ex presidente Bill Clinton.
Las encuestas marcan que en los dos estados que abren el proceso de primarias, Iowa y Nuevo Hampshire, tiene firmes posibilidades. En el primer caso a pocos votos de su rival y en el segundo con sondeos que lo dan como claro ganador.

Al igual que Obama en el año 2008, Sanders optó por realizar un discurso con ideales que poco tiene que ver con el pragmatismo que siguieron los líderes demócratas en los últimos años. Si Obama basó su campaña en la esperanza de que era posible unir a un país ideológicamente muy polarizado, Sanders se centra en denunciar la creciente desigualdad, la erosión de la clase media y la "codicia y negligencia" de los grandes bancos.

A menudo se queda ronco por alzar la voz en sus denuncias del "corrupto" sistema financiero de EE.UU. y casi siempre parece enfadado, pero eso no ha reducido su atractivo, especialmente entre los más jóvenes, que abarrotan sus mítines de una forma que Clinton nunca ha logrado.

Judío -aunque poco religioso- y de raíces polacas, Sanders nació en Brooklyn (Nueva York) en una familia modesta y tras graduarse en la universidad, se mudó a Vermont, donde durante ocho años fue alcalde de la capital, Burlington, antes de convertirse en congresista durante dieciséis años y de entrar en el Senado en 2007.

De todas formas, y peses a la confianza que se tiene, el aparato del partido sigue detrás de Clinton, y muchos analistas coinciden en que Sanders verá reducidas sus opciones si no gana varios de los primeros estados, un cálculo político parecido al que hicieron los asesores de Obama en 2008.

En las últimas semanas, Sanders ha tratado de perfilarse cada vez más como el candidato del cambio y la esperanza, y el lema de su campaña, "Un futuro en el que creer", se parece al de Obama en 2008,"Un cambio en el que puedes creer".