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El nuevo jefe de Estado prometió reformas económicas y la pacificación del país

Entre las medidas anunciadas, se destacan una reforma previsional y la modernización de las leyes laborales. Pidió a su gabinete rebatir las acusaciones de "golpe"

El nuevo jefe de Estado prometió reformas económicas y la pacificación del país

El presidente de Brasil, Michel Temer, prometió reformas económicas, con cambios en el sistema previsional y la modernización de las leyes laborales, junto a la pacificación del país, en un discurso en cadena nacional de radio y televisión, emitido ayer por la noche, cuando ya estaba a bordo de un avión en viaje a China, tras haber jurado ante el Congreso.

"Hemos recibido el país sumergido en una grave crisis económica: son casi 12 millones de desempleados y más de 170.000 millones de (reales de) déficit en las cuentas públicas", afirmó, antes de enumerar los compromisos que tendrá su gobierno, una alianza entre el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la agrupación que lidera, y el socialdemócrata, al que pertenece su canciller, José Serra, de la que participan otras agrupaciones menores.

Temer confirmó que pondrá en marcha una reforma al sistema de pensiones, sin la cual "en pocos años el gobierno no tendrá como pagar a los jubilados", que previsiblemente encontrará resistencias del Partido de los Trabajadores, ahora en la oposición, y de los movimientos sociales, que anunciaron la continuidad de protestas en las calles contra lo que consideran "un golpe de Estado".

El hasta hace pocos meses aliado de la ex presidenta Dilma Rousseff, devenido en su principal enemigo, se refirió a la necesidad de un Estado "ágil" y nuevas leyes laborales "que mantengan los empleos actuales y generen nuevos", sin brindar más precisiones.

Aseguró en su alocución que durante su interinato, que comenzó el 12 de mayo con la suspensión de Rousseff, aumentó los recursos destinados a programas sociales, algunos emblemáticos del gobierno del PT, como el de viviendas y el Beca Familia. La aguda crisis económica que vive el país deterioró el poder adquisitivo de millones de brasileños, afectando con más fuerza a los segmentos más pobres, que se habían beneficiado en los años de bonanza del PT.

"La incertidumbre llegó a su fin", clamó sobre el proceso de juicio político, que culminó ayer, al que consideró legítimo. Temer se reunió ante de viajar a China a la cumbre del G20 con su gabinete de ministros y les pidió rebatir las acusaciones de "golpe" levantadas por Rousseff. "A quienes les digan golpistas, respondan golpistas son ustedes, que están en contra de la Constitución", porque el proceso contra Dilma fue hecho "dentro del más estricto marco constitucional", declaró en ese encuentro.

Temer recordó que todas las etapas del juicio político fueron supervisadas por la Corte Suprema, cuyo presidente, Ricardo Lewandowski, dirigió personalmente la fase final, "Espero que cuando dejemos el poder, lo hagamos con el aplauso del pueblo brasileño", sostuvo, pero admitió que no será tarea fácil, y les pidió a sus ministros que lo ayuden " poner a Brasil sobre los rieles".

"Mi único interés y lo encaro como una cuestión de honor, es entregar a mi sucesor un país reconciliado, pacificado y en ritmo de crecimiento", señaló en un mensaje grabado más temprano. Prometió "dialogar democráticamente" con todos los sectores de Brasil y festejó el éxito de los recientes Juegos Olímpicos, que, señaló, rescataron la "autoestima" del país ante el mundo.