El líder catalán inició la campaña para el referéndum de secesión en abierto desafío al gobierno español

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, comenzó la campaña proselitista para impulsar la secesión del Reino de España mediante el referéndum convocado para el próximo 1´ de octubre. Este hecho político significa, no sólo el desconocimiento de las leyes y justicia española, sino un abierto desafío a todas las medidas que el presidente Mariano Rajoy anunció que tomará en contra de los que impulsen el comicio.

Sin temor a ser suspendido de su cargo, Puigdemont afirmó que el Tribunal Constitucional tiene "un problema constitucional" y que "no se alterará la organización del referéndum".

Además advirtió que "las decisiones las tomaremos soberanamente ... que hagan lo que quieran, pero votaremos".

Ante las medidas emprendidas por el Estado contra la consulta, el presidente catalán aseguró sentirse sereno, tranquilo y determinado y se burló de la avanzada de Rajoy en contra de la elección. "Buscando papeletas han perdido los papeles", apuntó.

Aunque la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, no aclaró aún si cederá locales para el referéndum, Puigdemont afirmó que "se podrá votar en Barcelona", y agradeció que la alcaldesa haya apoyado a los primeros ediles catalanes investigados por la Fiscalía.

La fiscalía general de España, en tanto, ordenó citar a los más de 700 alcaldes catalanes que quieren cooperar en el referéndum y detenerlos si no se presentan. Además, los fiscales en Cataluña querellaron contra los cinco miembros de la junta electoral designados por el parlamento regional para supervisar el escrutinio.

También se cerró un sitio en Internet del ejecutivo que publicitaba la consulta.

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