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Brasil: Dilma quedó suspendida y va a juicio político

El debate en el Congreso se extendió hasta la madrugada. El proceso durará 180 días. La destitución se aprobó con 55 votos a favor y 22 en contra. Ya con 41 votos, la mandataria quedaba suspendida de su cargo. El vicepresidente Michel Temer asumirá como presidente interino.

Dilma Rousseff retiró anoche sus pertenencias de la sede de Gobierno asumiendo su derrota

Dilma Rousseff retiró anoche sus pertenencias de la sede de Gobierno asumiendo su derrota

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El Senado brasileño se disponía a votar anoche la apertura del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, que según todos los pronósticos será apartada de su cargo por 180 días, en los que asumirá el puesto de forma temporaria el vicepresidente Michel Temer, poniendo fin a un ciclo de más de trece años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

El plenario de la cámara Baja inició por la mañana los debates donde los argumentos favorables al impeachment se fueron consolidando, y continuaron hasta la madrugada del jueves, en un clima más calmo que contrastó con el frenético espectáculo que protagonizaron los diputados cuando a mediados de abril votaron la admisibilidad del proceso.

La apertura del procedimiento requería el voto de la mayoría del Senado, integrado por 81 parlamentarios, y los sondeos previos indicaban que la oposición lo superaría ampliamente.
La presidenta tenía previsto hacer un pronunciamiento oficial este jueves, una vez que las autoridades del Cogreso le notificaran la decisión, junto a su gabinete y a su antecesor y mentor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en una señal de unión.

Los legisladores avalaron con su voto el argumento de que Dilma cometió crimen de responsabilidad, lo que requiere la Constitución para avanzar con el juicio político, al manipular las cuentas públicas para esconder el déficit fiscal.

Hubo discursos altisonantes contra la mandataria, que pasó la jornada en el Palacio do Alvorada, residencia presidencial, donde podrá permanecer durante el período que dure el impeachment. Dilma también conservará su salario, mantendrá un grupo de auxiliares y podrá utilizar el avión presidencial.

El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Teori Zavascki rechazó ayer un recurso presentado por la defensa de la mandataria, el último intento del gobierno para anular el procedimiento, lo que dio luz verde a la votación en el Senado.

"El último día de mi mandato es el 31 de diciembre de 2018", había dicho Rousseff el martes en lo que fue su última aparición pública antes de quedar apartada, en la que diseñó ante miles de simpatizantes su estrategia de resistir "usando todos los medios disponibles, medios legales, medios de lucha" para intentar revertir su destino político.

El senador del PT, Humberto Costa, adelantó que harán una oposición dura al gobierno de Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático (PMDB), que rompió recientemente la alianza de doce años que mantenía con el PT, y considerado un "traidor" por los leales a Dilma. Movimientos sociales advirtieron que mantendrán la movilización en las calles y adelantaron su rechazo a medidas de ajuste que promoverá la nueva administración.

"Habrá una campaña similar a la de las ’Directas Ya’", advirtió Paulo Paim, del PT, evocando el movimiento que a mediados de los ochenta exigía el voto directo del presidente.
"Esperaba que este proceso no llegara al Senado Federal, un proceso de impeachment es largo, traumático, no produce resultados inmediatos", advirtió antes de ponerse al frente de la histórica sesión el presidente del Senado, Renán Calheiros, también del PMDB, que prometió "colaborar institucionalmente" con el nuevo gobierno.

Los senadores recibieron poco antes de comenzar sus labores el llamado al diálogo que hizo el Papa al finalizar la audiencia general en la plaza San Pedro. "Mis pensamientos van para esa amada nación que atraviesa momentos de dificultad" dijo, tras pedir que Brasil "avance por los caminos de armonía y de la paz, con la ayuda de la oración y del diálogo".

En el Palacio do Planalto, sede del gobierno, situado enfrente del Senado, en la explanada de los ministerios, cuyos edificios proyectó el arquitecto Oscar Niemeyer, Rousseff aceleraba la mudanza de las pertenencias que aún tenía en su despacho.