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El Senado brasileño comenzó la etapa final del juicio político a Rousseff

Según una encuesta publicada por el diario O Globo, 51 senadores votarían por su reomoción, mientras que sólo 19 la apoyarían y 11 estarían indecisos. El proceso culminaría entre el martes y el miércoles.

El Senado brasileño comenzó la etapa final del juicio político a Rousseff

El Senado de Brasil comenzó la última etapa del juicio político contra la suspendida presidenta Dilma Rousseff, y escuchará a los testigos a favor y en contra de la líder izquierdista, que se espera sea removida del cargo la próxima semana por acusaciones de haber violado las leyes  presupuestarias del país.

El juicio contra Rousseff no se debe al escándalo de corrupción en Petrobras, sino que éste se basa en las sospechas de que la mandataria suspendida, realizó gastos sin la aprobación del Congreso y manipuló las cuentas del Gobierno para ocultar la magnitud del déficit en el período previo a su reelección en el 2014.

En este sentido, el procurador del Ministerio Público de Cuentas Julio Marcelo de Oliveira, que detectó las irregularidades que dieron pie al proceso contra Rousseff, detalló las prácticas ilegales que supuestamente cometió la mandataria al comparecer ante el pleno del Senado, citado por la parte acusadora.

Rousseff está acusada de emitir decretos que modificaron los presupuestos sin la aprobación del Congreso y de contratar créditos con la banca pública en favor del Gobierno. De Oliveira dijo ante el Senado que se comprobó “el uso de los bancos públicos como fuentes de recursos para financiar programas sociales del Gobierno”, lo cual está vedado por la ley. El fiscal aclaró que "no son actos de tipo penal", pero que sí violan diversos aspectos de la Constitución y de la llamada Ley de Responsabilidad Fiscal, que regula el uso del dinero público.

En su opinión, durante la gestión de Rousseff hubo “una evidente falta de probidad en el manejo de los recursos públicos” y también un “gran fraude fiscal”, cometido a pesar de que el Gobierno había sido advertido sobre esos asuntos.                  

Rousseff se presentará el lunes antes los 81 senadores para defenderse, pero sus opositores están seguros de que tienen más de los 54 votos que necesitan para removerla, en un juicio que estará presidido por el juez Ricardo Lewandowski, presidente de la Corte Suprema. Una encuesta publicada el jueves por el diario O Globo mostró que 51 senadores planean votar para remover a Rousseff,  mientras que sólo 19 la apoyarán y 11 están indecisos.                                 

“Cada uno de ustedes debería votar como un individuo y no de acuerdo a un partido”, afirmó Lewandowski, en sus declaraciones iniciales, recordando a los senadores que se han convertido en jueces y deben dejar de lado sus visiones políticas.                

Si la votación final, prevista para la noche del martes o la madrugada del miércoles, es contraria a Rousseff, confirmaría a su vicepresidente, Michel Temer, como nuevo presidente brasileño durante el resto de su período hasta el 2018, poniendo fin a los 13 años en el poder del Partido de los Trabajadores (PT). Temer enfrentaría así la tarea de sacar a la mayor economía de América Latina de su peor recesión desde la Gran Depresión y reducir un déficit presupuestario que supera el 10% del PIB.

Por su parte, el ex presidente Lula da Silva afirmó hoy que, con el del juicio político contra Dilma, el Senado dio inicio a la “semana de la vergüenza nacional”. “La semana en que los senadores comienzan a rasgar la Constitución del país y en que comienzan a debatir la sanción a una mujer inocente, cuyo único crimen fue justamente ser honesta”, afirmó Lula en el discurso que pronunció en un acto sindical en Río de Janeiro.