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El Papa en Armenia: una apuesta geopolítica y no sólo religiosa

Francisco tratará de presentar una hoja de ruta que signifique un cambio de paradigma en la nula relación diplomática que vincula a Armenia con Turquía y Azerbaiyán

por  ROMAN LEJTMAN

El Cronista en Armenia

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El Papa en Armenia: una apuesta geopolítica y no sólo religiosa

El Papa hace una apuesta geopolítica y religiosa con su gira de 60 horas por Armenia que comienza hoy. Pese a la presión constante de Turquía, Francisco condenó el Holocausto que el Imperio Otomano ejecutó contra los armenios a principios del siglo XX. Y asumiendo que esta zona inestable del mundo puede estallar por la interacción de diferencias étnicas y religiosas, el líder de la Iglesia Católica llega a este pequeño país del Cáucaso para exhibir su voluntad de diálogo frente a un conflicto que no encuentra un camino hacia su resolución.


Armenia está flanqueada por Turquía y Azerbaiyán, conjurados para evitar una condena mundial contra el Holocausto que casi aniquila al pueblo armenio. Esta estrategia internacional asfixia la evolución económica de Armenia y pone su destino en manos de Rusia, que vende armas a ambos lados de la frontera y propone un balance de poder que siempre beneficia a Turquía y Azerbaiyán.


Con su gira a este país del Cáucaso, Francisco tratará de presentar una hoja de ruta que signifique un cambio de paradigma en la nula relación diplomática que vincula a Armenia con Turquía y Azerbaiyán. Sin que implique una intromisión en los asuntos internos de los estados, el Papa alentará una apertura de las fronteras que están cerradas y el comienzo de un diálogo que debería desembocar en la reanudación de las relaciones exteriores.


En el Vaticano ya saben que los traficantes de armas buscan multiplicar sus negocios en esta zona y asumen que las diferencias políticas y religiosas abonan un trabajo de zapa que se hace en silencio y con la complicidad de los grandes jugadores de la arena internacional. Por eso, el Papa tiene previsto insistir sobre su concepto de la Tercera Guerra Mundial por etapas y alertar que un eventual conflicto entre Armenia y Azerbaiyán puede incendiar a toda la región.


En Ereván, capital del país, hay cierta expectativa frente a la visita de Francisco, aunque el gobierno conservador no dictó un feriado nacional para permitir la asistencia masiva a los actos que se harán en la Plaza de la República, en el Monumento de los Mártires y en la ciudad de Gyumri, epicentro de los católicos apostólicos armenios.


Tampoco se encuentra una masiva comunicación de la visita del Papa y un fuerte sistema de seguridad policial y de las Fuerzas Armadas. Apenas se veían carteles en la ruta que une el aeropuerto con Ereván, paso obligado de Francisco–y cierta presencia de agentes uniformados que recorren las principales calles de la capital.


Para Armenia, la visita del Papa es una apuesta geopolítica. Necesitan que se involucre en un proceso de paz que no pueden hacer en soledad. El país está rodeado de naciones con culto islámico y ese aislamiento traba la posibilidad de ejecutar una hoja de ruta que desemboque en un proceso de paz.


En este contexto, la imagen del Papa recorriendo Armenia tiene un valor político que supera la cantidad de fieles y de turistas que puedan llegar para saludarlo y agitar una banderita del Vaticano. La guerra no sólo se gana en un campo de batalla.