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El G-20 acuerda un mecanismo para monitorear producción de acero chino

La declaración final del cónclave se refirió al impacto negativo de la sobreproducción en el comercio y a las distorsiones que generan los subsidios oficiales

El presidente chino Xi Jinping, anfitrión de la Cumbre del G-20

El presidente chino Xi Jinping, anfitrión de la Cumbre del G-20

El G-20 aceptó ayer en su cumbre la creación de un mecanismo de información sobre la industria y el mercado de productos siderúrgicos con el objetivo de detallar el exceso de capacidad del sector y los subsidios oficiales, que son "un asunto global" que requiere "respuestas colectivas".
La idea, que defiende la Unión Europea (UE) y respalda Estados Unidos, se dirige especialmente hacia la gigantesca industria siderúrgica china, en pleno proceso de reestructuración, aunque no la menciona directamente. La declaración final acordada por los líderes de las potencias industrializadas y emergentes en Hangzhou, la ciudad china sede de la cumbre, consideró que el exceso de producción, especialmente en el sector del acero, tiene un impacto negativo en el comercio y que los subsidios públicos generan distorsiones en el mercado.
Y planteó la creación de un mecanismo de seguimiento de estos factores en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que emitirá un primer informe en 2017.
China es el mayor productor mundial de acero, con 1.600 millones de toneladas anuales, la mitad de la fabricación global. El país tuvo dificultades para reducir su sobrecapacidad estimada en 300 millones de toneladas porque el aumento de los precios dio a las compañías chinas un incentivo para aumentar la producción y así, exportar más. Aunque está inmersa en un proceso de recorte de su capacidad de producción, que se explica por la actividad de empresas estatales alimentadas con subsidios públicos.
El presidente chino, Xi Jinping, afirmó el sábado en una reunión de empresarios en Hangzhou que su gobierno está dispuesto a realizar reformas "dolorosas" y a llevarlas "hasta el final" para solucionar los problemas de su economía.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, explicó en una rueda de prensa ayer que en su reunión bilateral con Xi coincidieron en la necesidad de "hacer progresos" en ese tema, lo que además -dijo- coincide con los planes del mandatario asiático de "reorientar su economía" hacia un modelo más moderno.
Este acuerdo del G-20 "valida" que el exceso de capacidad no es solo producto de las fuerzas del mercado sino también de "decisiones políticas concretas que distorsionan un mercado que funcionaba bien y que deben solucionarse", añadió Obama. "Acordamos trabajar juntos para abordar las causas del exceso de producción, inclusive en el sector del acero", afirmó sobre el asunto la primera ministra británica, Theresa May, que consideró "fundamental" el enfoque "para apoyar el libre comercio y la apertura de las economías".
Los líderes en Hangzhou acordaron coordinar políticas macroeconómicas y rechazar el proteccionismo, pero ofrecieron pocas medidas concretas contra los desafíos a la globalización y el libre comercio.