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Dilma pierde aliados clave y está cada vez más cerca del juicio político

Dos partidos que apoyaban al gobierno del PT y poseen 69 diputados, anunciaron su salida de la coalición. Y un tercero dio libertad de acción a sus legisladores

El Partido de los Trabajadores pierde aliados para la votación del domingo

El Partido de los Trabajadores pierde aliados para la votación del domingo

En un intento por frenar la ola que crece a favor del impeachment, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo ayer que si vence la pulseada está dispuesta a proponer un pacto a todos los partidos políticos y olvidar los agravios para poder seguir gobernando, aunque admitió la posibilidad de una derrota en la votación que realizará la Cámara de Diputados el domingo.

"Si gano propondré un pacto, sin vencedores ni vencidos. Si pierdo, seré una carta fuera del mazo", dijo sin vueltas Dilma, que prometió luchar "hasta el último minuto del segundo tiempo por algo que creemos factible, que es derrotar a este intento de golpe", en una entrevista con periodistas en Brasilia.

El pedido de la mandataria llega en horas decisivas, cuando la opción de sacarla del Palacio do Planalto sumó adeptos y quedó más cerca de alcanzar los 342 votos necesarios del total de 513 para que prospere el juicio político, que finalmente tendrá que realizar el Senado.

Dos partidos aliados, el PP y el PRB, que suman 69 diputados, anunciaron su salida de la colación de gobierno el martes, dos semanas después de la ruptura del PMDB, del vicepresidente Michel Temer, principal sostén en el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), y la primera fuerza en Diputados, con 66 escaños.

Una amplia mayoría de otro aliado, el PSD, que tiene 36 diputados, se pronunció ayer a favor del impeachment, lo que obligó a la dirigencia partidaria a liberar el voto de sus legisladores, y exhibió que la apertura del juicio político está sumando respaldos en medio de las presiones y tentaciones de ambos lados que rodean a los diputados indecisos.

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva tiene a cargo las negociaciones para mantener apoyos en la base aliada y evitar la caída de Dilma, una tarea que realiza a pesar del bloqueo judicial a su nombramiento como Jefe de Gabinete por las sospechas de que el cargo le fue ofrecido para brindarle fueros ante una investigación en su contra. El gobierno busca sumar votos entre los indecisos de los partidos que ya anunciaron la ruptura, incluso el PMDB.

Un consuelo para Rousseff, el PDT, que cuenta con 20 diputados, anunció ayer que votará el domingo contra el juicio político, junto a los 58 legisladores del PT y las fuerzas de izquierda que acompañan sin fisuras a Rousseff.

Aunque no hay consenso sobre los números finales, los conteos que realizan los medios de comunicación a través de consultas a cada uno de los diputados muestran un crecimiento de la posición a favor del impeachment. O Globo reportaba ayer 320 favorables al juicio político, 111 fieles a Dilma y 82 indecisos. El diario Folha de Sao Paulo contaba 310 por el impeachment y 117 en contra, con 86 indefinidos.

La apuesta de respaldar a Dilma, cada vez más aislada, con escasa popularidad y al frente de un gobierno que no consigue marcar agenda en medio de una crisis económica grave y el manto de sospecha que extendió la investigación por corrupción en Petrobras, parece cada vez más arriesgada para los políticos que quieren seguir en carrera y buscarán su reelección en 2018.

Para archivar el pedido de destitución, Dilma necesita reunir 172 diputados en la votación del plenario de la cámara Baja el domingo. Si no lo consigue pasará la posta al Senado, que por mayoría simple deberá decidir si abre el juicio político, lo que de prosperar llevará al apartamiento de la mandataria de su cargo y al ascenso de Temer hasta que en 180 días llegue el veredicto final.