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Dilma dijo que su juicio no tiene base jurídica y que está dispuesta a luchar en el Senado

Sondeos coinciden en que la mayoría de los senadores son partidarios del Impeachment. La votación para dar inicio al proceso sería entre el 10 y 11 de mayo

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo ayer que es "víctima de una gran injusticia" y se mostró dispuesta a defender su mandato ante el Senado, además de negar que esté evaluando la posibilidad de un adelanto de las elecciones, en el primer pronunciamiento tras la decisión de la Cámara de Diputados de avalar la apertura del juicio político en su contra.
"Tengo ánimo, fuerza y coraje suficiente para enfrentar (el proceso). No me van a abatir. No voy a paralizarme. Voy a seguir luchando", afirmó la mandataria frente a periodistas en el palacio de gobierno, horas después de que el presidente de Diputados, Eduardo Cunha, entregara en manos de su par del Senado, Renan Calheiros, el informe que recomienda la apertura del juicio.
Dilma insistió en que el pedido que pretende su remoción no tiene base jurídica y que se trata de un intento de golpe de Estado de "quienes quieren acceder al poder" pero no cuentan con los votos suficientes para conseguirlo, y caracterizó como algo "inusitado, extraño y aterrador que un vicepresidente en ejercicio conspire abiertamente contra la presidenta".
Rousseff se refirió así al vicepresidente Michel Temer, a quien tilda de "traidor", y que ayer retomó las negociaciones para armar su gabinete a la espera de la caída de Dilma, según versiones de prensa.
Una administración encabezada por Temer podrá tener respaldo de la oposición socialdemócrata que lidera el senador Aécio Neves, derrotado en las urnas por estrecho margen en 2014. Folha de S.Paulo afirmó en una nota que Neves prepara una carta con "principios y medidas" que el partido considera esenciales para brindarle ese apoyo, entre las cuales estarían la continuidad de las investigaciones sobre corrupción en Petrobras y el mantenimiento de los programas sociales impulsados por el gobierno del PT, además de una reforma que reduzca la cantidad de ministerios y políticas para recuperar el equilibrio de las cuentas públicas.
"No estoy evaluando eso ahora", aseguró Dilma con firmeza sobre la eventualidad de adelantar elecciones presidenciales, una postura que defiende un sector del Partido delos Trabajadores (PT) y la ex candidata presidencial Marina Silva para evitar el ascenso de Temer a la jefatura del Estado.
El vicepresidente integra la extensa lista de políticos bajo sospecha de haberse beneficiado de la trama de sobornos en la petrolera estatal, lo que puede ser un obstáculo en su ascendente carrera a la cima del poder. Y tiene un pedido de juicio político en su contra basado en los mismos argumentos que el de Dilma, pero que está frenado en Diputados.
Hablando en tono pausado pero con gesto serio y por momentos emocionada, la mandataria aseguró que no resignará los instrumentos para defender la democracia al ser consultada si utilizaría la vía del recurso judicial ante el Supremo Tribunal de Justicia para intentar frenar el impeachment.
Sondeos de prensa coinciden en que la mayoría de los senadores es partidaria de abrir un juicio político contra Dilma, procedimiento que requiere el voto positivo de 41 de los 81 legisladores de esa casa. Se calcula que esa votación tendrá lugar entre el 10 y el 11 de mayo una vez cumplido los pasos que exige el reglamento.
Si Dilma no consigue revertir esos números, será apartada de la presidencia durante 180 días, asumirá Temer y el Senado deberá decidir en ese plazo si finalmente resulta condenada, para lo que necesita 54 votos en la cámara Alta.
Dilma sostuvo ayer que el impeachment "fue un acto de venganza" de Cunha contra el gobierno por haber rechazado frenar el proceso que lleva adelante una comisión de ética que puede terminar quitándole el mandato por un proceso que incluye sobornos y presumiblemente depositos en cuentas suizas.