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Dilma dijo que no renunciará y la justicia vuelve a impedir la asunción de Lula

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, denunció una "conjura" contra la estabilidad democrática de su país, al aludir al juicio político que intentará destituirla. Ratificó que movilizará a la sociedad si es necesario y advirtió que "quede claro que me sobran energías, disposición y respeto a la democracia para el enfrentamiento necesario a la conjura".
Rousseff aseguró también que tiene "la conciencia tranquila de quién no cometió ningún acto ilícito" y que "jamás" renunciará a su mandato, "Los golpistas no pasarán", concluyó.
Sin embargo, la situación política en Brasil sigue en un espiral ascendente de crisis.
En el "caso Lula", la jueza de la Corte Suprema de Brasil, Rosa Weber, ratificó la decisión para prohibir al ex presidente que asuma como ministro del Gobierno. La resolución se tomó luego de que otro juez, en este caso del Supremo Tribunal Federal, Gilmar Mendes, prohibiera también la asunción y ordenara que la investigación de corrupción en su contra sea manejada por una corte de menor jerarquía.
Aún resta el voto plenario del Supremo Tribunal Federal, que aún podría anular la decisión de Mendes.
En tanto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) respaldó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y manifestó su preocupación ante las amenazas a la estabilidad democrática en ese país.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo que la situación "es violenta y que sin mediar juicio ni pruebas, sirviéndose de filtraciones y una ofensiva mediática ya ha dictado condena".