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Tras 50 años de conflictos, el Estado colombiano y las FARC llegaron al acuerdo “final y definitivo” de paz

Lo anunció en La Habana, Cuba, el garante de las negociaciones por parte del gobierno de la isla, Rodolfo Benítez.

Tras 50 años de conflictos, el Estado colombiano y las FARC llegaron al acuerdo “final y definitivo” de paz

El gobierno de Colombia y las FARC alcanzaron el acuerdo definitivo de paz que pone fin a un conflicto armado de más de 50 años, anunció en la capital cubana el garante de las negociaciones por parte del gobierno de la isla, Rodolfo Benítez.

 

El histórico pacto para acabar con el enfrentamiento de más  de 52 años considera la desmovilización de los guerrilleros, el  abandono de las armas y la transformación de las FARC en un  movimiento político.                 

“La terminación de la confrontación armada significará, en  primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el  conflicto‘, dijo el embajador noruego Dag Nylander, al leer un  comunicado conjunto a nombre de los países garantes.                 

‘Son millones de colombianos y colombianas víctimas del  desplazamiento forzado, cientos de miles de muertos, decenas de  miles los desaparecidos de toda índole (...) No queremos que  haya una víctima más en Colombia‘, agregó.                 

El acuerdo final, un texto de más de 200 páginas, aún debe  ser enviado al Congreso, firmado por el presidente Juan Manuel  Santos y el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias  de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko‘, y  sometido a un plebiscito para que los colombianos lo respalden  antes de su implementación.                 

El jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la  Calle, dijo que con el cierre de la negociación se abre un nuevo  comienzo para el país.                 

‘Hoy hemos llegado a la meta. La firma de un acuerdo final  con la guerrilla de las FARC es el fin del conflicto armado. La  guerra ha terminado‘, dijo.                 

El jefe negociador de la guerrilla, Iván Márquez, sostuvo  que se logró el anhelo más importante de Colombia.                 

‘Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y  comienza el debate de las ideas. Hemos concluido la más hermosa  de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la  convivencia‘, afirmó en su discurso.

Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de  colombianos que acudiría a las urnas votaría por el ‘No‘, en un  rechazo a los acuerdos y al pasado criminal de la insurgencia.                 

El acuerdo de paz incluye complejos temas como el acceso a  la tierra para los campesinos pobres, garantías para la  participación en política de los guerrilleros desmovilizados,  lucha contra el narcotráfico, justicia, víctimas, desminado, fin  del conflicto y la implementación de los pactos.                 

La negociación llegó a término pese a que sufrió varias  crisis que amenazaron con una ruptura debido a que el diálogo  avanzó en medio de la confrontación.                 

Pero la firma de un acuerdo de paz con las FARC no garantiza  el fin de la espiral de violencia en Colombia, un país de 48  millones de habitantes productor de petróleo, carbón y café.          

 

 

      

Las conversaciones de paz con el más pequeño Ejército de  Liberación Nacional (ELN) se encuentran estancadas, mientras el  Gobierno combate a las bandas criminales conformadas por  antiguos paramilitares de ultraderecha implicadas activamente en el  lucrativo negocio del narcotráfico, considerado por expertos  como el principal combustible del conflicto interno.                 

‘Esto es el principio del fin de la guerra‘, dijo el  analista Ariel Ãüvila, de la privada organización Paz y  Reconciliación, quien aseguró que el primer reto del acuerdo es  la aprobación en un plebiscito para que tenga legitimidad  política.                 

Otro de los desafíos será la implementación de los acuerdos  por los altos costos que implica para una economía en  desaceleración como consecuencia de la caída de los precios  internacionales del petróleo y la seguridad para los antiguos  líderes de la guerrilla, sostuvo Ãüvila.                 
Muchos colombianos se declararon optimistas con el anuncio  del cierre de la negociación.                 

‘Estoy feliz, ya era hora de acabar con la guerra. Será  difícil lo que viene, pero entre todos los colombianos podemos  con lo que se venga‘, dijo Margarita Nieto, una contadora de 28  años, en medio de una persistente llovizna en Bogotá.                 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó  telefónicamente a Santos y lo felicitó por la conclusión de la  negociación.