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Desbande oficialista hace que Dilma vaya a la Justicia para frenar el juicio político

Otro aliado anunció su retiro de la coalición. Sondeos dicen que la oposición está a nueve votos del objetivo. Rousseff dijo que está dispuesta a adelantar las elecciones

Dilma Rousseff sólo tiene a Lula para frenar su casi segura salida de la presidencia de Brasil

Dilma Rousseff sólo tiene a Lula para frenar su casi segura salida de la presidencia de Brasil

Acosada por una muy probable destitución, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recurrió al Supremo Tribunal Federal en un intento casi desesperado por evitar el impeachment.

Luego de que el PSD, uno de los pocos aliados que le quedaban al gobierno, anunciara su ruptura con el partido oficialista PT y que los números para frenar la destitución ya no convencen, el gobierno apeló a la estrategia de reclamarle a la Justicia una medida cautelar que suspenda la votación en la Cámara de Diputados prevista para el domingo, hasta que haya un dictamen final sobre lo que considera irregularidades de procedimiento.

El ambiente contrario a la presidenta toma fuerza cada día. Una de las definiciones de ayer fue que el mayor partido de Brasil, que fue el principal socio de la coalición de gobierno hasta hace dos semanas, dijo que la mayoría de sus legisladores votarán a favor del juicio político, a pesar de que originalmente había dado libertad de acción.

Ante esto Rousseff se reunió con sus asesores políticos y analiza estrategias para convencer a los votantes indecisos para bloquear la impugnación. También anunció que está dispuesta a adelantar las elecciones para encontrar una solución política a la crisis.

Algunos sondeos dicen que la oposición está a nueve votos de asegurar la victoria en la Cámara baja, con 333 legisladores a favor y sólo 124 en contra.

Otro de los intentos desesperados de la presidenta fue el de otorgar licencia de sus cargos a cuatro ministros, de manera que recuperen sus funciones de diputados y voten el domingo en contra del juicio político. Rousseff liberó de sus funciones como ministros a Celso Pansera, de Ciencia y Tecnología; Marcelo Castro, de Salud; Mauro Lopes, de Aviación Civil y Patrus Ananias, de Desarrollo Agrario.

Tres de ellos, ministros del PMDB, partido del vicepresidente Michel Temer, se rebelaron contra la decisión del partido y se declararon leales a la presidenta Rousseff.

El gobierno necesita 172 votos para evitar la destitución y especulaban con tener asegurados 185 votos a favor, pero por estas horas el número está en entredicho.

Sólo hay garantizados 93 votos, pocos para las necesidades del momento: 58 de la bancada del Partido de los Trabajadores; seis del Partido Socialismo y Libertad, que anunció que votará contra el juicio político; dos del Partido Laborista de Brasil; 11 del Partido Comunista de Brasil y 16 de los 20 diputados del Partido Democrático Laborista.

En el lujoso hotel Royal Tulip, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva se estableció con el objetivo de salvar a Rousseff, su protegida y sucesora. Sus asesores insisten en que Lula puede hacer algo aún ya que las encuestas indican que es el favorito para las elecciones presidenciales de 2018 si decide presentarse. "La gente confía en él y estamos apostando a eso para ganar el domingo", dijo un asesor a condición de que se respetara su anonimato.

Desde el bando contrario, el actual vicepresidente Temer, comenzó a su vez a moverse para mostrarse como un presidente aceptable. Por ello, su principal asesor económico anunció lo que será su propuesta económica.

El reequilibrio de las empobrecidas cuentas públicas de Brasil se realizaría de manera gradual y acompañado de políticas que creen empleos y aumenten los ingresos, dijo Wellington Moreira Franco, coordinador del plan económico de su partido.

"Ese reequilibrio fiscal deberá ser acompañado con incentivos para generar empleos y aumentar los ingresos y tiene que ser un ajuste gradual... si no, se arriesga a sofocar a la población", agregó.

Muchos inversores apuestan a un agresivo plan de austeridad para volver a ganar la calificación de grado de inversión si Temer llega a la presidencia.

Nos enfocaremos en atraer capital privado hacia la infraestructura, las obras públicas y en el sector de petróleo y gas, aseguró Franco, ex gobernador del estado de Río de Janeiro. "Tendremos más concesiones con normas claras y sin ideología", dijo.