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La embajada de Italia en Brasil niega que Lula haya pedido asilo político

Mediante un comunicado, desestimó una publicación de la revista brasileña Veja que detallaba un presunto plan secreto del ex presidente para evitar ir a prisión.

La embajada de Italia en Brasil niega que Lula haya pedido asilo político

El gobierno italiano negó la existencia de un supuesto plan, publicado por la revista opositora brasileña Veja, para que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva logre un eventual asilo político en Italia para evitar a la justicia de su país.

“Las informaciones faltan a la verdad”, dice un comunicado divulgado por la embajada de Italia en Brasilia.


La representación diplomática salió al cruce de la tapa de la revista Veja de esta semana, que narró sin fuentes identificadas presuntas negociaciones para que Lula pueda mudarse a Italia.


El informe de Veja citó la presencia “en primera fila” del embajador italiano, Raffaele Trombetta, en la ceremonia de asunción de Lula como ministro, en el Palacio del Planalto, el 16 de marzo último.

“Las informaciones referentes a la embajada y a las supuestas conversaciones del embajador faltan a la verdad. Sobre el evento en el Palacio del Planalto, la persona sentada en la primera fila (destacada por Veja) no es el embajador Trombetta. Él estaba con los demás embajadores, en el sector de invitados diplomáticos", afirma el comunicado.

Según Veja, Lula estaría planificando refugio en la embajada italiana en caso de una acusación en su contra por parte del Supremo Tribunal Federal debido a que su esposa, Marísa LetÍcia Rocco, posee la doble ciudadanía.

La revista detalló incluso la cronología de cómo se habría elaborado el plan de Lula que la embajada de Italia niega:

6 de marzo: Luego del impacto de la fase 24 del operativo de lavado de dinero, Lula reunió a sus principales consejeros para debatir dos alternativas. La primera era una intervención en el gobierno de Dilma Rousseff con Lula asumiendo de facto el comando del país, como se intentó hacer con su nombramiento para la Casa Civil. La otra solución era más drástica, sugerido por los consejeros para quiénes la situación era apenas política: Lula dejaría Brasil de tal modo que pudiese presentarse como una víctima de persecución política. Allí surgieron cuatro destinos: Cuba, Venezuela, Francia e Italia.

7 de marzo: La cúpula del PT, con base en la discusión anterior, envió un emisario para sondear el régimen cubano sobre el nivel de protección que Lula recibiría en La Habana cuando se asiliáse allí. Venezuela luego fue descartada por su inestabilidad política. Francia e Italia continuaron en el horizonte. Los sondeos se prolongaron por cuatro días, hasta que el 10 de marzo, los promotores del Ministerio Público, pidieron la Prisión Preventiva de Lula. El ambiente se hizo más pesado.

16 de marzo: mientras el país oía las desgrabaciones de la conversación de Lula con Dilma, surgió el sondeo de la embajada de Italia. El embajador de ese país, Raffaele Trombetta, promovía una cena para cuarenta invitados. Entre ellos, aliados al ex presidente con actuaciones destacadas en el mundo jurídico y en el Congreso. En un momento, Trombetta tuvo una conversación franca y reservada con los emisarios del ex presidente. Fue consultado sobre la posibilidad de que Lula se refugiase en el predio de la embajada italiana y de procedimiento al pedido de asilo político. Trombetta prometió estudiar las consecuencias.

19 de marzo: un día antes, el ministro Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal, suspendió la asunción de Lula como ministro de la Casa Civil, decisión que cayó como una bomba en el PT. Como había perdido el foro de privilegio y en su caso volvería a las manos del juez Sergio Moro, en Curitiba, Lula pasaba nuevamente a correr el riesgo de ser quedar preso preventivamente en cualquier momento. Lula resolvió entonces meterse personalmente en el problema. Preguntó cómo dejaría el país sin ser capturado por la Policía Federal, cómo sería el contrato con las autoridades extranjeras y cómo sería el desarrollo de los acontecimientos para su familia.

Noche del sábado 19 de marzo: Un grupo de abogados y políticos se reúne en Brasilia para detallar de forma más concreta el plan de emergencia. Aún sin contar con la respuesta del embajador Trombetta, el grupo decide que la mejor opción es Italia. El caso de que la exprimera dama Marisa Leticia tiene ciudadanía italiana y es extensiva a sus hijos facilitaba las cosas. En la reunión, los consejeros debatieron la ruta jurídica para que el ex presidente pueda ser autorizado a ir a la embajada o el avión en el que partiría hacia el exterior. Coincidieron en que sería acertado conseguir una “salida negociada” con las principales fuerzas de la oposición, más allá que el salvoconducto debía ser previamente aprobado por el Congreso. La misión política fue delegada al abogado Sigmaringa Seixas, ex diputado del PT, que tiene buen trato con varios partidos. El primero en ser contactado fue el presidente del Senado, Renan Calheiros. Enseguida, la misma acción con el ministro Moreira Franco, por su proximidad con el vicepresidente Michel Temer.