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Cunha cede a las presiones y renuncia a la presidencia de Diputados en Brasil

El polémico político conservador que abrió el impeachment contra Dilma se había convertido en un personaje incómodo para la administración del interino Temer

El político conservador comunicó su decisión en rueda de prensa

El político conservador comunicó su decisión en rueda de prensa

El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, que dio el puntapié inicial para el juicio político contra Dilma Rousseff, renunció ayer a su cargo, en medio de las presiones de todo el arco político que pedían su salida.

Cunha había sido suspendido de sus funciones en la cámara Baja en mayo por el Supremo Tribunal Federal (STF), que lo imputó por corrupción a raíz de las sospechas de que se benefició del esquema de sobornos en Petrobras, y esa indefinición en torno a su eventual regreso a Diputados, mantenía en vilo a ese cuerpo presidido de forma interina por un legislador sin respaldo entre la mayoría de sus colegas.

Aunque abandonó el comando de Diputados, no renunció a su escaño, que obtuvo por el Partido del Movimiento Democrático (PMDB) que lidera el presidente interino Michel Temer. Cunha se propone defender ese lugar ante una comisión de Diputados que lo juzga por haber faltado al decoro, cuando mintió sobre las cuentas en Suiza no declaradas que posee junto a su familia, y que fueron reveladas por la justicia de ese país.

Ex aliado de Dilma, se convirtió en su enemigo y fue el hacedor del impeachment, que le abrió la puerta del gobierno a Temer, aunque terminó convirtiéndose en un personaje incómodo para su administración por los procesos en su contra.
Pero ayer al despedirse de su función, le deseó "el mayor éxito" a Temer y se dijo "orgulloso" por haber contribuido a librar al país de "un gobierno criminal", en referencia a la gestión del Partido de los Trabajadores.

La cámara de Diputados elegirá su nuevo jefe la próxima semana, y para el gobierno interino será fundamental colocar allí a un aliado, porque si prospera el impeachment y el Senado destituye a Dilma, Temer confirmará su cargo hasta 2018 y necesitará el apoyo del Congreso para aprobar reformas que permitan relanzar la debilitada economía.

Desde que reemplazó a Dilma, Temer contó con luz verde del Legislativo, aunque lidera un gobierno con poca credibilidad dentro y fuera de Brasil, marcado por las sospechas en torno a la legitimidad del proceso que sacó a Rousseff del poder. Tres de sus ministros debieron renunciar salpicados por las investigaciones de coimas en Petrobras.

El juicio político contra Dilma está en manos de una comisión especial del Senado, y será votado en el pleno de ese cuerpo después de los Juegos Olímpicos, a finales de agosto. Necesita 54 de los 81 votos para prosperar.

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