Coronavirus en Brasil: mientras sube el número de casos, la cloroquina abre otra "grieta" en el país

Médicos públicos advirtieron que están siendo presionados para recetar el medicamento a pacientes en estadíos tempranos de la enfermedad

En una sociedad cada vez más enfrentada, hasta los medicamentos caen en la polarización. Especialmente debido a la campaña pro-cloroquina que encabeza el presidente Jair Bolsonaro y que, entre otras cosas, le costó su segundo ministro de Salud, Nelson Teich, en menos de un mes.  De la cloroquina se deriva, precisamente, la hidroxicloroquina, que toma y promueve el presidente norteamericano, Donald Trump.

Según Folha de Sao Paulo,  los médicos de algunos hospitales públicos de Brasil dicen que están presionados por la creciente recomendación de recetar cloroquina a pacientes con Covid-19. En el sector privado, la indicación de esa droga también está en aumento y ya forma parte de los protocolos de algunos planes de salud, como sucede con la red privada Unimed en Pernambuco.

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La fiscalía de Paraupebas –ubicada al sur del estado de Pará, que ya tiene 7 ciudades en cuarentena–, investiga el rol de un grupo de policías (incluido al menos un comisario) en el armado de una red de distribución gratuita de cloroquina, para usarla de forma preventiva contra el coronavirus.

El último fin de semana en Brasilia, militantes bolsonaristas le cantaron al presidente que la "cloroquina fue enviada por Jesús" para curar a los brasileños. De hecho, Bolsonaro está tan embanderado con ese medicamento  que le ordenó al Laboratorio Químico Farmacéutico del Ejército (asistido también por los laboratorios de la Marina y de la Fuerza Aérea) que aumentara su producción de la droga: hasta mediados de abril, ya se había fabricado 1.25 millones de comprimidos frente a los 125.000 que se producen en condiciones normales durante todo un año.

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Y es que mientras el avance de la pandemia –que ya afecta a 262.545 personas y mató a otras 17.509– está agotando la capacidad de camas en las salas de cuidados intensivos de algunos estados, crece la urgencia por encontrar tratamientos para la enfermedad.

Más allá de la publicidad mundial todavía no está demostrado, sin embargo, que la cloroquina, la hidroxicloroquina o la combinación con azitromicina, sean efectivos para tratar el Covid-19. Por otra parte, en ocasiones,  esos medicamentos  pueden producir complicaciones cardíacas graves y a veces irreversibles que pueden derivar en la muerte.

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En este contexto, la Sociedad Brasileña de Medicina Familiar y Comunitaria (Sbmfc), que nuclea a cerca de 47.000 profesionales, publicó un documento donde afirma que la cloroquina no tiene eficacia comprobada contra el coronavirus y refuerza que el personal médico no está obligado a recetar el medicamento. Según Denize Ornelas, directora de la Sbmfc, el documento fue publicado con el objetivo de “proteger a los profesionales que no quieren recetar el medicamento. Para Ornelas: “En lugar de ayudar, la cloroquina usada temprano puede causar problemas que no existían .

Del otro lado, cientos de médicos alineados con Bolsonaro se han unido a favor del uso temprano de cloroquina en grupos como “Doctores de la vedad , en el que participa una diputada estatal,   que promueve el tratamento del Covid-19 con ese tipo de drogas en sectores pobres de Recife.

Mandetta y Teich vs. Bolsonaro

El exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, dijo recientemente en una entrevista con Folha, que los resultados iniciales de los estudios que recibió cuando todavía estaba en el gobierno ya indicaban riesgos en el uso del medicamento: “Comenzaron a hacer pruebas para los [cuadros] serios que están en hospitales. Por lo que sé de los estudios que me informaron y no concluyeron, el 33% de los pacientes en el hospital, monitoreados con electrocardiograma continuo, tuvieron que dejar de usar cloroquina porque producía una arritmia que podría conducir a un paro [cardíaco]".

Si bien la salida de Mandetta de Salud se debió sobre todo a su férrea defensa de las cuarentenas –frente a la presión de Bolsonaro para que los brasileños volvieran al trabajo lo más rápido posible–; la renuncia de Teich (sustituido interinamente por el  general Eduardo Panzuello, quien hoy nombró a otro militar, el coronel Antônio Élcio Franco Filho como segundo de la cartera) está fundamentalmente ligada al debate sobre la cloroquina.

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El mandatario brasileño pretende cambiar el protocolo del sistema de salud para aplicar la cloroquina desde el inicio del tratamiento contra el coronavirus, en vez de limitarlo específicamente  a los pacientes graves.

Un día antes de la renuncia de Teich, en una videoconferencia con empresarios paulistas, Bolsonaro dijo que "Esa cuestión de la cloroquina pasa por mí", afirmó Bolsonaro y agregó: "Está todo bien con el ministro de Salud [Teich], no hay ningún problema, creo en su trabajo. Pero esta cuestión de la cloroquina se va a resolver. El protocolo –que es el de 31 de marzo, cuando estaba el ministro de Salud anterior [Mandetta]– no puede decir que sólo se puede usar en casos graves... ¿No se puede cambiar el protocolo ahora? Puede y va a cambiar".

Bolsonaro ya se había molestado por una serie de tuits del exminsitro Teich en los que advertía sobre el uso de la cloroquina: "Una alerta importante: la cloroquina es un medicamento con efectos colaterales. Entonces cualquier prescripción debe hacer en base a una evaluación médica".

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