Conflicto entre Arabia y Líbano amenaza a la región

La inesperada dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri cuando estaba de viaje en Riad desencadenó este fin de semana una crisis que enfrentó a líderes políticos y religiosos ante el papel desempeñado por Arabia Saudita.

El grupo chií Hizbolá, aliado de Irán y formación con mayor influencia en el Gobierno que hasta el sábado encabezó Hariri, acusó al gobierno en Riad de haber "impuesto" la dimisión del funcionario.

De su parte, al renunciar Hariri criticó el "tutelaje" que Irán ejerce sobre la política libanesa a través de Hizbolá y a este grupo le echó en cara el uso de las armas para imponer su política en el Líbano y en la vecina Siria, donde apoya militarmente al presidente, Bachar al Asad.

Hizbolá negó la existencia de una amenaza contra la vida de Hariri, otro argumento que esgrimió el funcionario al dimitir.

Además, Arabia Saudita arrestó a 11 príncipes, cuatro ministros y decenas de antiguos secretarios de Estado, en una purga sin precedentes y en el marco de una investigación por las inundaciones que devastaron la ciudad portuaria de Yed en 2009.

En un período en que el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, de 32 años, intenta consolidar su poder, también fueron destituidos el jefe de la Guardia Nacional, el jefe de la Marina y el ministro de Economía, poco después de que un decreto real estableciera una comisión anticorrupción para "preservar la riqueza estatal", entre otras cosas.

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