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Con la renuncia de un ministro, el PMDB empezó a concretar su ruptura con Dilma

Rousseff teme que la salida, que ya se da por hecho, lleve a otros partidos de la alianza a seguir el mismo camino, lo que la dejaría más debilitada para frenar el impeachment

Con la renuncia de un ministro, el PMDB empezó a concretar su ruptura con Dilma

La crisis política y económica de Brasil empezó a transitar 24 horas cruciales. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del gobierno de Dilma Rousseff, comenzó ayer, en los hechos, el previsible proceso de ruptura con la mandataria y el PT. El titular de la cartera de Turismo, Henrique Alves, anunció anoche la renuncia al cargo y se convirtió así en el primer ministro pemedebista (de un total de siete) en dejar el gobierno. Al cierre de esta edición, se esperaban nuevas renuncias.

La dimisión se anticipa a la convención nacional que hoy celebrará el PMDB y en la que, se anticipa, se anunciará la salida formal de la coalición oficialista, lo que además de debilitar a la presidenta aumentará las chances de que avance en el Congreso el proceso de impeachment.

El grado de la salida es lo que aún resta dilucidar. El vicepresidente Michel Temer, jefe de esa sigla, negociaba contrarreloj un respaldo unánime del Directorio Nacional a la ruptura y la salida inmediata de los dirigentes del partido que integran el gobierno.

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo nombramiento como jefe de Gabinete se encuentra en suspenso y depende de la decisión que tome esta semana el Supremo Tribunal Federal (STF), se lanzó a la titánica tarea de contrarrestar el daño político y avanzó en negociaciones para sostener a la parte del PMDB que aún duda de la estrategia de ruptura.

En una entrevista con medios extranjeros, Lula sostuvo ayer que Dilma puede seguir gobernando con un sector del PMDB, a pesar de la negativa de la jefatura. “Sucederá como en 2003. El gobierno va a construir una base parlamentaria con el PMDB y tendremos una especie de coalición sin la aceptación de la dirección”, vaticinó.

Sin embargo, la evocación del ex mandatario a los inicios de su gobierno hace trece años choca contra la dura realidad que enfrenta Dilma, cuya gestión es rechazada por 69% de los brasileños en un país que no sale de la recesión y en el que crece la indignación por las revelaciones de la trama de corrupción en Petrobras.

Dilma teme que la salida del PMDB, lo que en el gobierno dan como un hecho, lleve a otros partidos de la alianza a seguir el mismo camino. Entre los cuales el Partido Progresista, el de la República y el Social Democrático, que juntos suman 122 diputados. El PMDB tiene 69 legisladores en Diputados.

Los números son cruciales por estos días en los que una comisión en Diputados analiza si tienen sustento los argumentos del pedido de juicio político contra Dilma. Lo que defina esa comisión será sometido a votación del plenario de ese cuerpo, y avanzará el impeachment si obtiene dos tercios de los votos, es decir un mínimo de 342 diputados. Una sesión que podría ocurrir a mediados de abril, según líderes partidarios.

La Orden de Abogados de Brasil (OAB), que reúne a los profesionales del derecho, presentó ayer una solicitud para la apertura de un nuevo juicio con miras a la destitución de la presidenta por sospechas de que intentó obstruir la justicia en la investigación de sobornos en Petrobras.