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Con arcas en rojo, alcaldes brasileños asumen con anuncios de recortes de gasto

Los mandatarios locales anunciaron fuertes medidas de austeridad y suspensiones de pagos. El gobierno nacional dará ayuda a quienes cumplan con los ajustes

Con arcas en rojo, alcaldes brasileños asumen con anuncios de recortes de gasto

La crisis económica que vive Brasil se vio reflejada en los actos de asunción de 5.568 alcaldes. Discursos anunciando medidas de ajuste y austeridad se oyeron a lo largo y ancho de todo el país, principalmente en las principales ciudades.

El nuevo mandatario local de Río de Janeiro, el obispo evangélico Marcelo Crivella, fue uno de los más contundentes. "La orden es la siguiente: está prohibido gastar", dijo en su discurso. "El país está en crisis. Río de Janeiro está en crisis. Es tiempo de cautela", señaló en referencia a la situación financiera de la ciudad que entre técnicamente en "quiebra".

Minas Gerais y Río Grande do Sul, fueron otras grandes urbes en declararse en estado de "calamidad financiera", un reconocimiento exigido por el Gobierno Federal para poder pedir ayuda.

El líder evangélico anticipó algunas de sus medidas de ajuste en 78 decretos publicados ayer en el Diario Oficial. Entre otras medidas, redujo de 24 a 12 el número de secretarios de su Gabinete, determinó que la secretaría de Hacienda presente en 60 días un plan para renegociar la deuda pública con los acreedores y decretó la reducción a la mitad de los actuales cargos de confianza.

La misma estrategia adoptó Joao Doria, nuevo alcalde de Sao Paulo y quien anunció la reducción de 27 a 22 del número de secretarios de Gabinete, del 30 % de los cargos de confianza y del 15 % en el valor de los contratos.

Alexandre Kalik, nuevo alcalde de Belo Horizonte, la tercera mayor ciudad del país, en un discurso en que le pidió a los concejales "juicio" con las cuentas, afirmó que pretende cortar los "gastos innecesarios" y abstenerse de crear cargos en la alcaldía, para que los recursos puedan ser dirigidos a "quien los necesita".

Otro que asumió con medidas enérgicas fue el nuevo alcalde de Ribeirao Preto, Duarte Nogueira, quien anunció la suspensión por 60 días de los pagos de una deuda que asciende a u$s 636,4 millonesMuchos alcaldes decidieron admitir que tienen que apretarse los cinturones porque los recursos disponibles tan sólo alcanzan para pagar los gastos ordinarios, especialmente los salarios de los funcionarios públicos, sin sobras para invertir.

"Hay que cerrar la llave realmente. Tienen que aprender a lidiar con la escasez. Los que asumen tienen más capital político para realizar recortes, lo que es necesario", afirmó el alcalde saliente de Belo Horizonte, Marcio Lacerda, quien preside el Frente Nacional de Alcaldes.

Para evitar que más de la mitad de los alcaldes entrantes en Brasil encontrasen cuentas de sus antecesores por pagar, el Gobierno aceptó ayudar a las ciudades con u$s 1.515 millones, una parte importante de lo que recaudó con el programa de amnistía a capitales no declarados en el exterior.