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Cayó el tercer ministro de Temer vinculado a casos de corrupción

Se trata de Henrique Eduardo Alves, hasta hoy a cargo del Ministerio de Turismo. Había quedado involucrado en unas escuchas del director de una importante contratista del Estado. 

Cayó el tercer ministro de Temer vinculado a casos de corrupción

El Gobierno interino de Brasil sufrió hoy la tercera baja en su gabinete a raíz de la renuncia del ministro de Turismo, Henrique Eduardo Alves, por haber quedado involucrado en el entramado de coimas de Petrobras que destapó el ex director de una de las subsidiarias de la petrolera estatal. 

La declaración de Sergio Machado, ex presidente de Transpetro (una subsidiaria de Petrobras), causó la renuncia de dos ministros e involucró al propio Temer. En un acuerdo de cooperación judicial, el empresario reveló la forma en que durante unos doce años ayudó a financiar campañas electorales con dinero de la corrupción. 

Alves ya figuraba en una lista de medio centenar de políticos que son investigados en la mega causa, pero la delación de Machado, cuyo contenido fue publicado este miércoles por la Justicia, precipitó su renuncia. 

Según Machado, el ahora exministro de Turismo, quien ocupaba ese mismo cargo en el Gobierno de Rousseff, recibió para una campaña electoral alrededor de 1,5 millón de reales (428.500 dólares) de empresas que, a cambio de esos favores, obtenían contratos amañados con Transpetro. 

La acusación que Machado hizo contra Alves es casi idéntica a la que Machado hizo contra el presidente interino, Michel Temer, en esa misma declaración. 

Machado afirmó que Temer le pidió ayuda para financiar a un candidato a alcalde de San Pablo del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en 2012, cuando era vicepresidente del país en el Gobierno de Rousseff y presidía esa formación.

Temer le salió al paso hoy mismo a esa acusación y, en un inusual pronunciamiento por televisión, la calificó de "irresponsable, mentirosa y criminal" y garantizó que no dejará que "pase en blanco".

También aseguró que "alguien que hubiera cometido el delito irresponsable" de valerse de dinero de la corrupción para campañas electorales "no tendría condiciones de presidir el país".

El expresidente de Transpetro, que también fue senador por el PMDB y conoce esa formación por dentro, dijo que acordó con Temer la misma cantidad de dinero que dice haber entregado a Alves y que la responsable del pago fue la constructora Queiroz Galvao, una de las que actuó en la red de corrupción que operó en Petrobras. 

Alves es el tercer ministro que pierde Temer en las cinco semanas que lleva en el poder en lugar de Rousseff, un período que, para el trauma político que causó, era hasta demasiado calmo hasta que se desató el torbellino provocado por la delación de Machado. 

En su carta de renuncia, Alves rechaza las acusaciones y explica que su decisión en la necesidad de "no crearle problemas al Gobierno de salvación nacional", como define Temer a su gestión. 

Hasta su divulgación por la Corte Suprema, algo del contenido de la declaración de Machado se había filtrado a cuentagotas y causado la dimisión de dos ministros, al ritmo de uno por semana en cuestión de quince días de auténtico vértigo para Temer. 

El primero fue el senador Romero Jucá, uno de los hombres de más confianza de Temer y designado ministro de Planificación, pero que duró apenas diez días. 

Fue derrumbado por una grabación que Machado hizo y entregó a la justicia, en la que afirmaba que una vez que Temer sustituyera a Rousseff en la Presidencia se debería "delimitar" la investigación en Petrobras. 

Una semana después cayó el ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, a quien Temer le encargó nada menos que el combate a la corrupción y cuya voz apareció en otra grabación hecha por Machado, aconsejando líneas de defensa a un sospechoso de la corrupción petrolera. 

La delación de Machado implica a una veintena de dirigentes de cinco formaciones, incluido el Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff, pero sobre todo salpica a influyentes líderes del PMDB. 

Entre ellos figura el presidente del Senado, Renán Calheiros, quien hoy hizo durísimas críticas al procurador general, Rodrigo Janot, uno de los responsables de la investigación en Petrobras y que llegó a pedir su detención preventiva, negada por la justicia. 

 

FUENTE: Agencias