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Brasil, en horas decisivas: la renuncia de un ministro anticipa el quiebre de la coalición gobernante

A pesar de que recién mañana el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) tendrá un Congreso Nacional para decidir si se va o se queda en el Gobierno, la partida del titular de la cartera de Turismo achica los márgenes para que se mantenga la alianza. 

Brasil, en horas decisivas: la renuncia de un ministro anticipa el quiebre de la coalición gobernante

Las últimas semanas fueron muy duras para el gobierno que encabeza la presidenta Dilma Rousseff. A un fuerte cuestionamiento de su legitimidad se sumó la vinculación de Luiz Inácio Lula Da Silva en causas de corrupción, el bloqueo por parte de la justicia para que el ex presidente asuma como Jefe de Gabinete en el actual armado de la administración nacional, y la conformación de la comisión de juicio político en la Cámara de Diputados que cuestiona a la mismísima presidenta por mal uso de fondos para su campaña. 

Este terremoto político, al que también hace su aporte una caída de la economía y la implementación de ajustes ortodoxos para equilibrar las cuentas públicas, tuvo hoy un nuevo replique: la renuncia del ministro de Turismo de la Nación, Enrique Eduardo Alves, uno de los siete funcionarios que corresponden al Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), principal aliado del Gobierno en la alianza que lo llevó al poder.

La renuncia de este funcionario transmite, o anticipa, una de las peores noticias que recibirá Dilma Rousseff esta semana: el PMDB, finalmente, abandonará el Gobierno, y deja al Partido de los Trabajadores cada vez más solo en el escenario político brasileño.

Luego del escándalo que se desató a raíz de la difusión de audios con conversaciones que habían mantenido la Primera Mandataria y el ex presidente Lula horas antes de la designación del ex presidente como Jefe de Gabinete, el PMDB llamó a una Convención Nacional para el martes 29 de marzo -o sea, para mañana-, en donde está previsto tratar el quiebre de la alianza con el PT.

Si finalmente el aliado del Gobierno abandona la coalición, la administración nacional quedaría casi sin apoyo político y sin una importante cantidad de votos en la Cámara de Diputados, en donde es central construir consensos que permitan eludir el enjuiciamiento de la Presidenta. 

Michel Temer, vicepresidente de la Nación y presidente del PMDB, evitó referirse directamente a cuál es su opinión de lo que debe hacer el partido, pero ya prepara el terreno para suceder a la Presidenta Dilma en caso de que avance finalmente el juicio político en su contra.

Otra de las figuras centrales en partido -ahora- opositor, es Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, quien ya adelantó la semana pasada que está en contra de continuar con la alianza y llamó a que su partido no sea funcional a la decadencia del país.

La situación de Lula

El ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva continúa en la nebulosa, ya que su designación como Jefe de Gabinete de Ministros fue suspendida por Gilmar Méndez, un juez de la Corte Suprema brasileña, por considerar que la presidenta lo puso en ese puesto para "obstruir" los procesos judiciales que lo investigaban.

Hoy, el fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, propuso al Tribunal Supremo que se mantenga el nombramiento como ministro, pero sin el fuero privilegiado que lo blinda ante los tribunales comunes.

En Brasil, los miembros del Gabinete nacional cuentan con privilegios especiales que impiden a la justicia ordinaria investigar cualquier tipo de vinculaciones con hechos delictivos,  ya que esto es tarea exclusiva de la Corte Suprema de ese país.

El fiscal general también solicitó al Tribunal Supremo que ordene la unificación de todos los procesos abiertos cuestionando el nombramiento de Lula.  Según la fiscalía, existen por lo menos 52 procesos abiertos en tribunales convencionales y otros 16 en curso en la propia Corte Suprema