Brasil: hay más ricos y clase media alta, pero la pobreza no baja y llega al 30,3%

El diario Valor difundió un trabajo del economista Marcelo Neri, director de FGV Social, quien utilizó los microdatos de la Encuesta Nacional Continua por Hogares. 

En Brasil, el número de familias ricas y de clase media alta (A y B) volvió a crecer en 2018 gracias a una ligera contracción de la clase media (C), mientras las clases menos favorecidas (D y E) se mantuvieron estables tras haber aumentado rápidamente durante la crisis económica y recesión que golpeó al país en 2015 y 2016, evaluó el economista Marcelo Neri, director de FGV Social.

Según el experto citado por Valor, en 2018 el 14,4% de la población brasileña integraba las clases A y B, unos 30 millones de personas. El año previo, esa proporción era de un 13,6% de la población.

Se trata de familias con un ingreso familiar per cápita superior a 8159 reales (u$s 2040), que Neri califica como "clase media tradicional" frente a la "nueva clase media" (C).

"Lo que en nuestro imaginario es la clase media de EE.UU. y Europa, con la casa, dos coches, dos niños y dos perros, aquí está representada por las clases A y B. Esta ha vuelto a crecer, lo que es una buena noticia", dijo Neri, que lleva décadas estudiando la movilidad social brasileña.

Para llegar a las cifras, utilizó los microdatos de la Encuesta Nacional Continua por Hogares (Pnad Continua) de ingresos de todas las fuentes (salarios, pensiones, alquileres, programas sociales) para 2018, recientemente publicada por el IBGE. El criterio de corte es la FGV Social y no existe una línea oficial.

El mejor comportamiento reciente en la cima de la pirámide económica del país puede explicarse, en parte, por su mayor nivel educativo. Los datos de FGV Social muestran que la escolarización media en las clases A y B es de 13,2 años, frente a 8,7 de la media general de la población. En este caso, los datos consideran sólo a las personas mayores de 25 años.

La tasa de los que hacen educación ejecutiva (MBA) en las clases A y B es cinco veces más alta que el promedio

"Los más educados no son necesariamente los primeros en ser contratados o despedidos. Pero a lo largo de este período de crisis y de intento de salir de ella, ha sido particularmente fuerte para los más educados", añade. "La tasa de los que hacen educación ejecutiva (MBA) en las clases A y B es cinco veces más alta que el promedio".

Además de la escolarización, los ingresos de las clases A y B pueden haber sido mejores al concentrar una mayor proporción de empleadores, es decir, empresarios y comerciantes. La tasa de emprendedorismo en las clases A y B es del 12,9%, por encima del 4,8% de la población general. Además, la recuperación de los ingresos se produce de manera desigual.

Las clases D y E no se redujeron en 2018. Según los cálculos de Neri, esta porción más pobre representaba el 30,3% de la población en 2018, lo que corresponde a 62,3 millones de personas, frente al 30,1% del año anterior. Lo peor fue la clase E2, el estrato extremadamente pobre.

"Tenemos instrumentos que necesitan actuar para la inclusión productiva de los más pobres, con la generación de empleos, incentivos para el emprendedurismo. Y también pensar en una actualización de la Bolsa Família, que es un programa muy enfocado", dijo el especialista, que en el gobierno de Dilma Rousseff se desempeñó como ministro principal de la Secretaría de Asuntos Estratégicos.

¿Qué clase social disminuyó?

En medio de todo esto, la clase C se achicó de 2017 (56,3%) a 2018 (55,3%). El movimiento se explica por el "retorno" de las familias a los estratos sociales superiores. Esta llamada "nueva clase media", una de las responsables del auge del consumo a principios de la década, está representada por 115,3 millones de personas.

El IBGE también puso a disposición, por primera vez, los microdatos del PNA D Continuo con la serie histórica completa de ingresos de todas las fuentes, a partir de 2012, lo que permitió componer un cuadro completo de la movilidad social durante la recesión, que duró desde el segundo trimestre de 2014 hasta el cuarto trimestre de 2016.

La encuesta de FGV Social muestra que las clases A y B representaban el 15,5% de la población en 2014, el máximo de la serie desarrollada por el especialista. El fondo del pozo ocurrió en 2016, cuando representaban el 13,6% de la población.

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