Brasil: Bolsonaro da luz verde para la creación de un nuevo impuesto digital

Con el objetivo de ampliar la base impositiva, el ministro de Economía, Paulo Guedes, impulsa un 'microimpuesto' que busca gravar las transacciones digitales, especialmente las operaciones de compra online, con un 0,2% 

Luego de los cuestionamientos en el congreso brasileño e incluso en el propio gobierno de Jair Bolsonaro, finalmente el mandatario confirmó  hoy su respaldo al ministro de Economía, Paulo Guedes, para la creación de un nuevo impuesto que busca gravar con un 0,2% las transacciones digitales y con el que planea recaudar cerca de 120 mil millones de reales (u$s 23 mil millones) al año.

Bolsonaro, que hasta ahora se había mostrado en contra de la creación de nuevos impuestos, aclaró que se trata más bien de una "sustitución". "Lo que hablé con Paulo Guedes, decís CPMF [Contribución Provisional de las Transacciones Financieras], el impuesto que quieras, tenés que ver por otro lado lo que dejará de existir. Si vas a reducir la escala del Impuesto sobre la Renta, el porcentaje, o aumentar la exención, o dejar de gravar los salarios, si también vas a terminar con el IPI [Impuestos sobre Productos Industrializados]", le relató Bolsonaro a periodistas, mientras paseaba en su moto por Brasilia.

"Si el pueblo no quiere, ni siquiera hablaré en el parlamento –le dijo Bolsonaro a Guedes–. Nosotros y el parlamento estamos subordinados al pueblo. Si la gente cree que no debe moverse, déjalo como está".  El ministro de Economía busca ampliar la base impositiva creando un impuesto similar al antiguo CPMF (vigente entre 1997 y 2007) sobre las operaciones digitales –desde pagar un impuesto hasta Netflix– que apunta especialmente al ecommerce, el cual experimentó un fuerte crecimiento debido a la pandemia. Entre abril y junio, 5,7 millones de brasileños hicieron su primera compra online.

A cambio de este nuevo impuesto, Guedes evalúa una reducción en las contribuciones patronales. También dijo este 'microimpuesto' ayudaría a financiar la ampliación del programa Bolsa Familia –garantiza un ingreso mínimo de entre 89 y 205 reales (u$s 17 y u$s 39) para casi 14 millones de familias pobres, a cambio de que los niños asistan a  la escuela  y sigan el calendario de vacunación– y para subir el mínimo no imponible del Impuesto a la Renta.   

Por su parte, el poderoso presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, dijo el viernes pasado que “no hay más espacio para un nuevo impuesto que es acumulativo [en cascada] que frena a la economía". Actualmente hay tres proyectos de reformas impositivas en el parlamento: la PEC 45, una enmienda constitucional que busca –reemplazar el IPI, Programa de Integración Social (PIS), Contribución sobre Financiación de la Seguridad Social (Cofins), Impuesto sobre la Circulación de Bienes y Servicios (ICMS) y el Impuesto sobre servicios (ISS),  por un impuesto único sobre Bienes y Servicios (IBS);  la fase 1 de la reforma que envió el gobierno en julio y que propone unificar el PIS y el Cofins en una Contribución Social sobre Operaciones con Bienes y Servicios (CBS), un nuevo IVA  federal del 12% para las empresas; y otro proyecto que está en el senado.

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