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Tras las sanciones de Trump, Irán dobla la apuesta y vuelve a probar misiles

El presidente de Irán Hassan Rouhani en la ONU

El presidente de Irán Hassan Rouhani en la ONU

Irán respondió hoy a las sanciones aplicadas ayer por Estados Unidos con la realización de un nuevo ensayo militar con misiles y la imposición recíproca de sanciones, en una escalada de tensión que amenaza con romper el acuerdo nuclear sellado en 2015 entre entre Teherán y seis potencias occidentales.

Teherán comenzó hoy una serie de ensayos militares con misiles para mostrar su "capacidad y preparación para actuar contra cualquier amenaza e infravalorar las sanciones" impuestas por Estados Unidos, informaron los Guardianes de la Revolución, el cuerpo militar de élite que se encarga desde 1979 de preservar los valores de la República Islámica, en un comunicado difundido a través de su página Sepahnews.

Paralelamente, el ministerio de Relaciones Exteriores de Irán impuso una serie de "restricciones legales a un número de individuos y entidades estadounidenses implicadas en la financiación y apoyo a grupos extremistas en la región", agrega la nota difundida por la agencia de noticias EFE.

La reacción iraní se produce luego de una semana de escalada de tensiones. El domingo pasado, Irán probó un misil de medio alcance que explotó tras recorrer unos mil kilómetros, y, el lunes, el movimiento rebelde chiita de los hutíes en Yemen, apoyado por Irán, bombardeó con éxito un buque de guerra saudita en el mar Rojo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró que el misil no puede transportar una ojiva nuclear y aclaró que la prueba no viola la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de 2015, aprobada en el marco del acuerdo nuclear firmado con el G5+1 (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia + Alemania).

En ese sentido, el canciller iraní, Mohamed Yavad Zarif, aseguró ayer que su país "nunca va a iniciar una guerra" y que solo usará sus armas "en defensa propia".

Sin embargo, la Casa Blanca sostiene que el misil de mediano alcance lanzado el domingo es "inherentemente capaz" de ser utilizado para lanzar un arma nuclear, por lo que impuso sanciones contra 13 individuos y 12 entidades relacionados con el programa de misiles balísticos de Irán.

Mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Irán que "está jugando con fuego" y que él no va a ser tan considerado como su predecesor, Barack Obama.

Pese a las amenazas de Trump, el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, aclaró hoy que su país no se plantea elevar el número de tropas en Medio Oriente, aunque señaló a Irán como "el mayor patrocinador estatal del terrorismo en el mundo".

El primer vicepresidente iraní, Eshaq Yahangiri, rechazó las acusaciones de Mattis, apodado "Perro Loco", y aseguró que su país "no es un problema para la región", sino la nación que "puede ayudar a resolver" las crisis de Medio Oriente".

"Irán es uno de los pocos países capaz de garantizar la estabilidad" en la región, afirmó Yahangiri. "Si Irán no estuviera presente, Siria estaría en manos del grupo terrorista Daesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico)", subrayó el vicepresidente, según las declaraciones difundidas por la agencia oficial IRNA.

El vicepresidente dijo que Irán no está preocupado por la retórica estadounidense y sugirió a este país que tenga respeto y trate de solucionar los problemas "mediante el diálogo".

La relación entre Irán y Estados Unidos se ha ido tensando gradualmente desde la llegada a la presidencia de Trump, quien ya se mostró durante la campaña electoral contrario al acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Teherán y seis grandes potencias, y al programa de misiles iraní.

Una de las primeras medidas adoptadas por Trump fue suspender por tres meses la emisión de visados a los nacionales de Irán y otros seis países de mayoría musulmana, a lo que la República Islámica respondió con una medida recíproca.

En medio queda el rol más conciliador de la Unión Europea, que condenó la prueba de misil de la semana pasada, pero defiende a ultranza el acuerdo nuclear y se opone a su revisión o anulación.

Las autoridades iraníes consideran su derecho a fortalecer su capacidad defensiva y afirman que con sus acciones no vulneran ni el pacto atómico ni la resolución 2231 de la ONU, que prohíbe a Irán realizar pruebas con misiles con capacidad nuclear.