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"Argentina es un polo de atracción económica para Francia"

Pascal Drouhaud, candidato republicano a diputado por América Latina en las próximas elecciones legislativas francesas, habló con El Cronista sobre el gobierno de Macri, la situación de la UE y el descontento con la clase política.

Pascal Drouhaud, candidato en las elecciones legislativas para representar a franceses en el exterior

Pascal Drouhaud, candidato en las elecciones legislativas para representar a franceses en el exterior

Llegó esta semana a Buenos Aires tras varias visitas a países de Latinoamérica, en gira de campaña. Pascal Drouhaud es candidato a diputado por el partido de los republicanos en las elecciones legislativas francesas de junio próximo, en representación de América Latina y el Caribe. Se asoma a la calle desde un hotel frente a la Plaza Dorrego, en pleno San Telmo, y se asombra por los cambios que nota con respecto a su última visita porteña, a mediados de los ’90.

“Está muy bonito esto”, dice. Pero no es único cambio que ve: “Argentina inició una ruptura muy clara con la elección de Macri”, evalúa, y define al país como “un polo de atracción económica para Francia”, ya que el actual gobierno ha comenzado “un nuevo proceso” que será beneficioso.

A horas de la activación del Brexit, y con el hervor de la campaña electoral en Francia por los comicios presidenciales de abril, en los que se disputan por primera vez la cabeza de las encuestas dos candidatos que no pertenecen a los partidos tradicionales (Emmanuel Macron, de “En Marcha”, y la ultraderechista Marine Le Pen, de “Frente Nacional” ), Drouhaud también habló con El Cronista sobre la situación en la Unión Europea , los cuestionamientos a la globalización y qué se juega en la próxima elección francesa.

-¿Cómo ve a América Latina en el actual contexto?

-Veo un continente muy unido y a la vez muy diversificado. No se puede hablar por todo el continente. América Latina hoy en día busca una ética, una moral. Una ética firme de su poder institucional, lo cual generaría confianza en el pueblo, y eso es la base de una mejoría económica, porque atrae inversiones.

-¿Y Qué impresión tiene hasta el momento del gobierno de Mauricio Macri?

-Argentina inició una ruptura muy clara con la elección de Macri, eso Francia lo tiene claro. Han venido (el ex presidente) Sarkozy y (el actual presidente) Hollande. Eso significa algo. Para nosotros ha entrado en un nuevo proceso político y, diría, respondiendo a una esperanza de saneamiento político. La lucha contra la corrupción. Argentina es un polo de atracción económica para Francia. La inserción internacional se hace en base a credibilidad, y esa credibilidad intenta impulsar el presidente Macri. Lógicamente con las dificultades que implica la esperanza inmediata del pueblo.

-Justamente venimos de una semana de activa movilización en la calle con críticas al gobierno.

-Bueno, es natural, porque todas las reformas implican una resistencia. Pero tenemos confianza en que la Argentina está tomando un rumbo que será beneficioso.    

 -También hay ansiedad por la demora en la llegada de inversiones.

-Es todo parte de un proceso. La reinserción internacional y financiero introducen credibilidad y eso genera confianza en las empresas, en eso estamos.


Más información: Qué dejó el debate presidencial en Francia


Crisis de identidad

Las elecciones presidenciales de Francia tendrán lugar el 23 de abril (en fecha anterior a las legislativas) y genera mucha expectativa ante el nuevo escenario configurado por el Brexit y la llegada de Trump al poder de los EE.UU. Los Republicanos han perdido espacio con su candidato Francois Fillon a raíz del escándalo de denuncias de corrupción que afectaron su imagen, mientras que Macron aparece como favorito para frenar el avance de Le Pen, quien ya ha prometido abandonar el euro en caso de ganar.   

-¿Qué está en juego en Francia?

-Se juega el porvenir de Francia. Francia como país y en el mundo, en la Unión Europea. Al nivel interno se está jugando una visión económica, una visión de la comunidad nacional francesa. La economía está complicada, junto a una situación de terrorismo que reveló temáticas que llevan tanto sobre la identidad francesa como una ‘comunitarización’ de nuestra sociedad. La República está basada en principios sencillos pero muy firmes. Cada ciudadano tiene los mismos derechos y a la vez los mismos deberes. Pero hay un sentimiento de desigualdad, muchos tienen la impresión de tener más deberes que derechos. Y debemos reconstruir un camino de unidad nacional, que también se dará cuando volvamos sobre el camino del crecimiento económico. Claro, la elección presidencial va a definir también el papel de Francia en la Unión Europea, que parece estancada en un contexto de contradicción general.

-¿Cuál es esa contradicción?

-En esta era digital desaparecen las fronteras, cuando nunca se pidió tantas fronteras como ahora. Y se piden fronteras porque la gente está buscando que volvamos a hablar de su identidad, de sus raíces, lo que no se contradice con la voluntad de ser abiertos al mundo. Estás en un mundo tan difícil, tan duro, en el que para poder defender tus posiciones debes saber quién eres, de dónde provienes. Es el debate que tenemos en Francia . Estados Unidos ya tiene nuevo presidente; Rusia está tomando protagonismo en el Mediterráneo y Medio Oriente. Yo quiero que Francia, que es fundador de la UE e integrante del Consejo de Seguridad de la ONU, tenga también su voz.

-¿Por qué están liderando las encuestas dos candidatos que no provienen de los partidos tradicionales?

-La cuestión viene de lejos. Hubo una transmisión del poder de una entidad nacional a una supranacional que es la Unión Europea. Lo que está pasando es resultado de 30 años de cambio, en los que la sociedad francesa se comunitarizó. Quizás perdimos de vista pilares sobre los que se fundó la República francesa, la comprensión de nuestras raíces.

Los candidatos Macron, Le Pen y Fillon

-¿Los Republicanos tienen posibilidad de cambiar lo que muestran las encuestas?

-Los republicanos, que tienen un candidato de centroderecha, es la fuerza alternativa. Hay una alianza con el centro y una propuesta que marca una ruptura con la gestión Hollande. Es cierto que hay un debate fuerte con partido de extrema derecha y con partidos de izquierda para encontrar el camino de crecimiento económico.

-¿Esto que pasa en Francia es lo mismo que vemos en otros países de Europa?

-Sí. El objetivo de la UE era crear un espacio de paz y de crecimiento económico, eso se logró. Pero los países dejaron la parte de su política nacional a esa entidad, con la cual la gente no se identificó. Se tiene la impresión de que las decisiones están tomadas por una entidad sin cara. Ese el problema de la Unión Europea: quién decide, de dónde surge la legitimidad.

-¿Más allá de la Unión Europea, existe un cuestionamiento en varios sectores a un modelo de democracia liberal o integración?

-Hay un proceso en el cual la gente demanda proximidad. Entender, ver e influir en las decisiones que la afectan directamente, en su pueblo o región. Y esto se profundiza porque estamos en época de crisis económica, con tasas de crecimiento que al menos en Francia son de 1,1% y sin creación de empleos. Estamos en una crisis identitaria, que revelaron los atentados.