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Quién es Macron y contra quiénes se enfrentó por la presidencia de Francia

Los cuatro principales aspirantes al cargo de primer mandatario se encuentran prácticamente empatados tras haber dejado atrás en los sondeos al socialista Benoît Hamon. 

De izq. a der.,François Fillon, Marine Le Pen, Emmanuel Macron y Jean-Luc Melenchon

De izq. a der.,François Fillon, Marine Le Pen, Emmanuel Macron y  Jean-Luc Melenchon

Francia celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales en un estado de alta conflictividad social, maracado por una seguidilla de atentados que desde 2015 dejaron más de 239 muertos. 

Los candidatos que lideran las encuestas tienen posiciones políticas muy marcadas y en algunos casos antagónica, lo cual le agrega una cuota más de tensión a los comicios. A continuación presentamos los perfiles de los principales candidatos para suceder a François Hollande: 

Emmanuel Macron

Parecía destinado  a un ascenso constante en las filas del poder francés cuando  decidió aplicar sus habilidades como banquero de inversiones al  mundo de la política.                 
Desde que optó por hacer las cosas por su cuenta, después de  sólo dos años como ministro, ha transmitido un fuerte mensaje  contra el poder establecido, que le ha ayudado a erigirse como  favorito para ganar la elección presidencial más incierta de  Francia antes de cumplir los cuarenta años. Un desconocido para la mayoría de la gente hace tres años,  el ejecutivo de 39 años podría convertirse en el jefe de Estado  más joven de Francia desde Napoleón.                 

Muchos atribuyen su asombroso ascenso a un profundo deseo de  una cara nueva, que coincide con el inesperado desplome de  muchos oponentes tradicionales. Pero también tiene que ver su  agudo sentido táctico. Aprovechando el desencanto del pueblo con el "status quo",  Macron ha prometido sacudir el poder establecido, a pesar de  haber estudiado en prestigiosas escuelas francesas, de hacer una  fortuna por intermediar una operación de 10.000 millones de  dólares para Rothschild y de formar parte de un Gobierno  socialista bajo el mando del presidente  François Hollande .                 
             
Después de Rothschild, se unió al equipo de Hollande en el  Elíseo en 2012 y no pasó mucho tiempo antes de convertirse en  ministro de Economía. Allí criticó las vacas sagradas del "modelo social", como la  semana laboral de 35 horas, la protección blindada del empleo y  los trabajos de por vida en el servicio público.      

 Los mensajes lo han convertido en uno de los políticos más  populares de Francia, lo que es un gran logro para un ex  banquero en un país en el que muchos desprecian las altas  finanzas, pero mucha gente de la izquierda tradicional sigue  desconfiando de él. Macron dice que su ambición es cerrar la brecha entre  izquierda y derecha que divide desde hace mucho tiempo a la  política francesa.                 
Cuando dimitió como ministro de Economía en agosto de 2016  para montar desde la nada el movimiento político "En Marche!", muchos críticos lo consideraron, en el mejor de los casos, como una estrella fugaz con los días contados. Sin embargo, el caos del partido socialista y el escándalo  financiero en el que se sumió el candidato de centroderecha, François Fillon, propició que Macron se perfile como uno de los  favoritos para en la elección.  Con Fillon, y ahora también el candidato de extrema  izquierda Jean-Luc Mélenchon, probablemente derrotados en  primera ronda, según los sondeos, su principal rival al Elíseo  sería Marine Le Pen, la líder de extrema derecha del Frente Nacional.

Marine Le Pen

Marine Le Pen, de 48 años, ha llevado al Frente Nacional desde un estatus marginal al centro de la atención política francesa, y se ha convertido en una verdadera aspirante  a ser la primera mujer presidenta de Francia y en su primera  líder de extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial. Desde que tomó las riendas en 2011, Le Pen ha tratado de librar al partido de la imagen antisemita que adquirió bajo los casi 40 años de liderazgo de su padre, el ex soldado  paracaidista Jean-Marie Le Pen.    

Madre de tres hijos y dos veces divorciada, ha colocado al  partido como una fuerza antiinmigración y euroescéptica que  ofrece políticas proteccionistas para salvaguardar a los trabajadores franceses de la globalización.          

Los sondeos han mostrado consistentemente a Le Pen como una de las favoritas para superar la primera ronda del 23 de abril y  disputar la segunda vuelta del 7 de mayo.Eso sería un paso más allá desde su primer intento en 2012,  cuando no llegó a la segunda ronda, e igualaría el logro de su  padre, que llegó a la vuelta definitiva en 2002, cuando perdió  abrumadoramente frente al conservador Jacques Chirac.       

Aunque las encuestas apuntan a que Le Pen también perdería en el desempate, las cifras sugieren una batalla mucho más reñida esta vez. Un resultado fuerte para una candidata que quiere un referéndum sobre la membresía de Francia a la Unión Europea  podría inquietar a los mercados financieros, preocupados por la  perspectiva de otra sacudida después de que los británicos  votaron a favor de abandonar al bloque el año pasado.

Sus planes para abandonar el euro y obligar al banco central  francés a financiar el gasto estatal siguen siendo profundamente  poco ortodoxos, pero ella dice que sus políticas económicas  están más en sintonía con el sentimiento antiglobalización que  impulsó a Donald Trump a la Casa Blanca y estimuló el voto  británico a favor del "Brexit" el año pasado. La ex abogada es una admiradora del presidente ruso,  Vladimir Putin, que le concedió una audiencia en el Kremlin en  marzo.

 

 

 

François Fillon

El candidato conservador François Fillon está luchando para salvar su carrera política en las elecciones presidenciales francesas después del revés que sufrió  su campaña por un escándalo de trabajos falsos.             La campaña en la que llegó a ser el claro favorito entró en  crisis en enero tras la publicación en un semanario satírico de  que su mujer, Penelope, había recibido cientos de miles de euros por trabajos inexistentes, entre otros como asistente  parlamentaria del ahora candidato.

El ex primer ministro ha negado haber cometido  irregularidades. Pero la polémica y la manera en que respondió a ella ha minado la imagen que Fillon -un católico practicante de  63 años- había cultivado en 36 años de actividad política. Le han acusado de hipócrita ya que propone una terapia de  choque para la economía de Francia, que incluye fuertes recortes  del gasto público, reducir medio millón de empleos en el sector  público y poner fin a semana laboral de 35 horas.   

Fillon se sitúa en las encuestas detrás de la líder de  ultraderecha Marine Le Pen y del centrista Emmanuel Macron, pero  aún tiene la esperanza de entrar en la segunda vuelta del 7 de  mayo, que enfrentará a los dos candidatos con más apoyos de la  elección del 23 de abril.   Admirador de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, Fillon es un conservador en lo social que quiere  limitar los derechos de adopción de las parejas homosexuales.También ha llamado a mejorar las relaciones con Rusia.          

Jean-Luc Melenchon       

Admira al fallecido líder  revolucionario cubano Fidel Castro y al ex presidente venezolano  Hugo Chávez y tiene poco tiempo para la canciller alemana, Angela Merkel: Jean-Luc Melenchon, aspirante a presidente  francés, es un verdadero izquierdista que defiende las subidas  de impuestos y del gasto público.         

Si es elegido, el líder de 65 años del pequeño Partido de  Izquierda, llamado "Francia Insumisa",  dice que Francia gastaría 100.000 millones de euros de  dinero prestado en grandes proyectos de construcción de viviendas y en energías renovables para estimular el crecimiento  económico y la creación de empleo.

Impondría un superimpuesto del 90 por ciento sobre los que  ganen más de 400.000 euros al año, rechazaría las normas de la  UE sobre la reducción del déficit y convocaría a un referendo  para que Francia salga de la Unión Europea si Merkel y otros  líderes se niegan a cambiar radicalmente el rumbo del bloque, sobre todo en los años de austeridad financiera.

Gastando mucho y elevando los salarios del sector público,  dice, la economía francesa crecerá más rápido y reducirá la tasa  de desempleo del 10 por ciento al 6 por ciento al final de su  mandato en 2022, estimulando los ingresos tributarios para el  Estado y los servicios sociales.                 
El hombre que abandonó el Partido Socialista después de tres décadas en 2009 para luchar por una marca más dura de socialismo quiere nacionalizar sectores clave como los aeropuertos y las  autopistas, crear un gigante de la banca pública y legalizar la  marihuana.                 

Quiere también devaluar el euro para impulsar la  competitividad comercial. Promete vetar los pactos de libre  comercio, acabar con la independencia del Banco Central Europeo  de los políticos, abandonar el Fondo Monetario Internacional  (FMI) y sacar a Francia de la alianza militar OTAN.                 
Los sondeos lo sitúan en cuarta posición de cara a la  primera vuelta del 23 de abril tras despegar en las encuestas en  los últimos días. Le pasó lo mismo en 2012, pero quedó fuera de  carrera con cerca del 11 por ciento de los votos.

Benoît Hamon, destinado a protagonizar una derrota

Es el candidato del oficialista Partido Socialista. Fue la revelación en las internas en las que le ganó al ex primer ministro Manuel Valls. Sin embargo, gracias al desgaste del gobierno al que pertenece, se dirige a protagonizar una derrota sin atenuantes.